El poder de Samper

Julio 24, 2014 - 12:00 a.m. Por: Gerardo Quintero

El segundo tiempo de Juan Manuel Santos ha traído consigo un sorpresivo ascenso de un personaje que se había mantenido un tiempo tras bambalinas, pero que ahora ha decidido destapar sus cartas y se niega a abandonar las mieles del poder. Sí, estamos hablando de Ernesto Samper, cuya presidencia quedó manchada por siempre ante la entrada de dineros del narcotráfico a su campaña electoral.De una manera muy sigilosa, Samper se fue posicionando en el Gobierno de Santos, quien en su momento fue señalado por el propio Samper de estarle moviendo la silla en aquellos años del ruido, cuando el ex presidente veía tambalear su gobierno y se sostuvo contra viento y marea.Pues qué sorpresa hoy ver a Samper convertido en el futuro secretario de la Unión de Naciones Suramericanas, Unasur, y en el hombre con más poder en el Gobierno de Santos.Porque si hacemos cuentas no sólo Samper logra quedarse con un puesto de talla internacional, con el apoyo del presidente Santos, sino que sus más grandes aliados son ficha clave en el actual gobierno. Basta repasar algunos nombres para saber cómo Samper se reinventó en este gobierno. Horacio Serpa, su fiel escudero, regresó al Congreso y fue decisivo en los santanderes para que Santos lograra recuperar el terreno perdido en la primera vuelta. El ex senador Juan Fernando Cristo, fiel aliado de Samper, suena como el más probable Ministro del Interior. Su hijo, Miguel Samper Strouss, es el Viceministro de Política Criminal y Justicia. José Noé Ríos, quien fue su alto consejero para la paz, es el actual ministro de Trabajo, Alfonso Gómez Méndez, samperista eterno, es hoy ministro de Justicia y Néstor Humberto Martínez, su antiguo ministro de Justicia, fue asesor para el tema de los lotes baldíos y es el más fijo candidato para asumir el Ministerio de Defensa. Como quien dice, Samper cruza todas las esferas del poder en Colombia. Tiene amigos en la Corte Suprema, en la alcaldía de Bogotá, tiene aliados en todas las instancias decisorias de este país. Aquí el retiro digno no aplica, el silencio respetuoso es una afrenta. Lo importante para Samper es demostrar su poder y figurar, mientras más se muestre, mejor. Lo que queda claro es que en Colombia no hay cadáveres políticos y pueden más los abolengos y los cargos alcanzados que cualquier sanción moral o social. No sé, pero pienso ahora en el escritor guatemalteco Augusto Monterroso y sí, maestro, usted tiene razón: ¡Cuando despertó, el elefante todavía estaba allí!.

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