El HUV, a urgencias

Agosto 26, 2010 - 12:00 a.m. Por: Gerardo Quintero

Las protestas de los trabajadores del Hospital Universitario del Valle, HUV, exigiendo el pago de $40.000 millones por parte de los gobiernos departamental y municipal, sumado a la denuncia de cirugías represadas es sólo la punta del iceberg de un problema que se está saliendo de las manos en la principal institución de salud de la región.La verdad es que detrás de lo que sucede en el Hospital lo que realmente se esconde es un lío político que, poco a poco, está carcomiendo las entrañas de la entidad.Para nadie es un secreto que la actual directora, María Lucero Urriago, es la última ficha del ajedrez político que el ex gobernador Juan Carlos Abadía ha querido anclar en el Hospital Universitario. Antes de ser destituido pasó una terna, la cual lidera Urriago y en la que de antemano se sabía quién iba a ser la escogida. La institución se convirtió en el escenario de un combate político. Hecho que se reflejó en el retiro de las áreas administrativas de todo lo que oliera a Jorge Iván Ospina, antiguo director del Hospital Universitario. Es decir, que lo que ocurrió simplemente fue que desde el Hospital comenzó a tejerse la gran batalla política que iniciaron Abadía y Ospina y que luego trasladaron a otros espacios como la CVC, el Dagma y las secretarías de Gobierno y Deportes.Es evidente que hoy el Hospital parece más el epicentro de una confrontación de poderes que el sitio donde se deben preservar las vidas por encima de colores políticos. Los puestos, dicen funcionarios que prefieren el anonimato, son asignados dependiendo del padrino de turno, y que lo que queda del alcalde Ospina, generalmente huele bastante mal para los administradores actuales de la institución.Como si fuera poco, es vox pópuli en los pasillos de la institución que la principal cooperativa del Hospital está administrada por la esposa de un senador muy cercano al PIN y que curiosamente es la que más ha crecido en los dos últimos años.Ojalá me equivoque, pero creo que dentro de muy pocos meses comenzaremos a oír las quejas de represamientos de cirugías, de falta de gasas, curas y aspirinas, del hacinamiento de pacientes, de la falta de especialistas y otros problemas derivados de la ausencia de flujo de caja. Si lo dejan, señor gobernador Lourido, es hora de que mire hacia el Hospital.

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