El hombre que sí pudo

Enero 12, 2017 - 12:00 a.m. Por: Gerardo Quintero

El hombre que pasó del sí se puede al sí se pudo. De esta forma breve podría cualquier analista advertir lo que fue la historia de Barack Hussein Obama durante ocho años al frente de la primera potencia del mundo. Lo que empezó como un sueño en el que pocos creían se convirtió en una maravillosa historia, en bocanada de aire fresco en un mundo convulsionado y con pocas sorpresas positivas.El martes, de regreso a su amada Chicago, Obama ofreció su discurso de despedida lleno de la frescura, esperanza y calidez que caracterizaron sus intervenciones públicas. Su legado no es ajeno a la polémica y será la perspectiva histórica la que marcará como se le recordará. Sin embargo, no se deben soslayar aspectos cruciales, que marcan las razones por las cuales será recordado por siempre. Romper un imposible y convertirse en el primer presidente negro de uno de los países más racistas le garantiza su lugar en la historia. Que con su familia y la gran Michelle ocuparan la casa construida por esclavos años atrás mostró que el ‘sí se puede’ de su campaña era realidad. Obama fue un inspirador, quizás muy liberal para quienes solo ven blancos y negros, pero sobre todo trajo esperanza al planeta.Cuando el 20 de enero asuma la presidencia un personaje que representa todo lo que no es Obama, el mundo extrañará su sonrisa franca, su atlética forma, y su sensibilidad por realidades que a Donald Trump lo tienen sin cuidado, como los peligros del cambio climático o la precaria situación de los migrantes.Pero hoy, cuando cuando los extremos más radicales y excluyentes se ven representados en figuras como Trump, es importante recordar que fue el gobierno Obama el que revirtió la recesión dejada por Bush; el que ha desencadenado el trecho más largo de generación de empleo en EE.UU.; el mismo que dio de baja al enemigo número uno de su país y autor intelectual del atentado a las Torres Gemelas. También fue Obama el que logró que Irán, a través de un acuerdo y sin ir a una guerra, dejara de lado su desarrollo nuclear; el mismo que le dio un bofetón a la historia dándole importancia a América Latina, apoyando la normalización de las relaciones con Cuba y respaldando la salida negociada al conflicto en Colombia. Ese mismo Obama fue el que le dio un espaldarazo al matrimonio igualitario, aseguró el derecho a la salud de 20 millones de personas y respaldó la reducción del uso de combustibles fósiles, lo que derivó en compromisos para enfrentar el cambio climático.Por supuesto ese legado también tiene manchas, como no definir una política migratoria, no haber hecho lo suficiente para evitar la destrucción de Siria o no ayudar a que palestinos e israelíes volvieran a la mesa. Sin embargo, es indiscutible que Obama fue transformador e hizo pensar que el mundo podría ser mejor, menos desigual y más incluyente. Y como Obama siempre ha sido un gran conocedor del poder de la palabra, me quedo con una de las frases inspiradoras con las cuales cerró su discurso de despedida: “Las leyes no son suficientes; los corazones deben cambiar”.Sigue en Twitter @Gerardoquinte

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