‘El grande’

‘El grande’

Junio 09, 2016 - 12:00 a.m. Por: Gerardo Quintero

“Soy joven, soy guapo, soy rápido, soy elegante y probablemente no pueda ser golpeado. He cortado árboles, he luchado contra un cocodrilo, me he peleado contra una ballena, he encerrado rayos y truenos en una prisión, incluso la semana pasada asesiné a una roca”.Así era Muhammad Ali. Así lo retrata Norman Mailer, padre del Nuevo Periodismo y una de las voces más poderosas del periodismo y la literatura de los Estados Unidos, en su famoso libro la Cima del Mundo. En este reportaje, Mailer se concentra en 1971, cuando regresó al ring para recuperar su título frente a Joe Frazier, en el llamado combate del siglo. Así como en 1974, cuando también recuperó el título frente a George Foreman, una mole que estremecía a cualquier ser humano con solo verlo, en ese momento tampoco nadie creía que Ali podía ganar.Y eso fue Ali, un hombre que se recuperaba de las cenizas, cuando todos lo creían acabado, cuando nadie daba un centavo por él, volvía y se levantaba. He admirado Alí, sus luchas, su historia de vida, su fortaleza, sus bromas, su humanidad hacen imposible descubrirlo como personaje y no quedar fascinado por un ser tan formidable arriba y por fuera del ring.Ali luchó desde que nació en Louisville, Kentucky, el mismo lugar que en los años 50 “había tiendas blancas y tiendas negras, parques blancos y parques negros. En casi todos los grandes cines de la ciudad, como el Savoy, los blancos ocupaban las butacas y los negros el gallinero”, así lo recuerda David Remnick en el fabuloso libro ‘Rey del Mundo’, que junto con la ‘Cima del Mundo’, de Mailer, son lo mejor que se escribió sobre Ali.Tuvo que sufrir en silencio al ver cómo le negaban un vaso de agua a su madre en el centro. Solía decir que a los diez años se pasaba las noches en vela, llorando, preguntándose por qué su raza tenía que sufrir de ese modo. Larry Holmes, también campeón mundial y otro grande de los pesos pesados, tiene una anécdota fenomenal. Alguna vez lo interrogaron sobre las dificultades de los afroamericanos y su respuesta fue contundente: “Es duro ser negro. ¿Has sido negro alguna vez? Yo fui negro… cuando era pobre”.Esas fueron las verdaderas luchas de Ali, nunca fue un negro complaciente, defendió de manera vehemente su raza, lideró la defensa de los derechos civiles, de la mano de Malcom X, en momentos en que pocos se atrevían a alzar la voz. Pero Ali también tuvo que luchar con sus propias limitaciones. Después de que a los doce años le robaran su bicicleta y se pusiera furioso, el sargento Joe Martin lo invitó a su gimnasio ubicado en la Cuarta Sur de Louisville. Su primer entrenador recuerda que “al principio, Casius, era incapaz de distinguir entre un gancho de izquierda y una patada en el culo”. Sí, les pasa hasta los más grandes.Ahora pienso en un párrafo sublime que le dedicó Jimmy Cannon, el rey de los columnistas deportivos de los años 60 en Estados Unidos, a Joe Louis y que parece hecho para ‘El más grande’: “Usted, señor Ali, es un honor para su raza, es decir, la raza humana”.Sigue en Twitter @Gerardoquinte

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