El engaño de ‘Trichi’

El engaño de ‘Trichi’

Abril 18, 2018 - 11:45 p.m. Por: Gerardo Quintero

Un lánguido final le está dando Jesús Santrich al complejo proceso de paz adelantado con las Farc. Lo que no pudieron las fuerzas opositoras lo logró este cabecilla, detenido y próximo a ser enviado a Estados Unidos por sus vínculos con el narcotráfico. Y es una lástima lo sucedido porque para quienes han defendido la negociación con el grupo guerrillero se trata de un mazazo de proporciones incalculables. Pero sobre todo es un golpe muy duro para el presidente Juan Manuel Santos, un hombre que más allá de cualquier orilla ideológica en la que un analista se sitúe, hay que reconocerle que apostó (o dilapidó) todo el capital político que algún día tuvo en aras de conseguir la paz con el grupo guerrillero más antiguo del continente.

Resulta paradójico, cuando menos, que sean las mismas Farc las que hagan trizas (o en este caso polvo) el acuerdo de paz. No fue necesario que llegara el uribismo al poder para que Santrich, con sus acciones delincuenciales, dejara tambaleante este acuerdo.

Es claro que en la Farc hay dos modelos, uno de ellos representado en ‘Trichi’ e Iván Márquez, quienes encarnan la línea dura. Por eso siendo un movimiento que se precia de ser monolítico, suena sospechoso que Santrich haya estado haciendo negociaciones con carteles mexicanos sin que otros mandos supieran. Las dudas legítimas comienzan a surgir y si el nivel de aceptación de este grupo en el país era paupérrimo ahora debe estar por los suelos porque nadie les cree. Por eso resulta indispensable que la otra línea, menos radical, encarnada por Pablo Catatumbo, Alape y el propio ‘Timochenko’ se desmarque pronto de Santrich y deje claro que las acciones que haya desarrollado este líder del movimiento eran a título de individual. De lo contrario la sensación de que las Farc se continúan lucrando con el narcotráfico y han dejado un pie en el monte a través de las disidencias se convertirá en una certeza.

La opinión pública que ha defendido (con todo lo que eso ha significado) los acuerdos de paz necesita claridad y saber que en efecto esta oportunidad que se le dio a los miembros de las Farc no va a ser utilizada para rearmar el grupo, traficar droga o cometer más hechos delincuenciales de los que justamente se pretendía liberar al país.
Tampoco puede persistir la idea de que aquel antiguo método de combinar todas las fuerzas de lucha ha vuelto por sus fueros entre los miembros de este movimiento.

Es hora de que los líderes políticos de la Farc, que apuestan de verdad a la legalidad, dejen claro si se van a enterrar con aquellos que esquilmaron la confianza de quienes apoyaron su reincorporación a la sociedad o, por el contrario, están dispuestos a respetar la institucionalidad y condenar a quienes persisten en prácticas que tanto daño le han hecho al país. No más palabras rimbombantes y quejas, hechos, señores, muestren que de verdad los que votamos por el sí teníamos suficientes razones para perdonar y dar un paso hacia la reconciliación.

Sigue en Twitter @Gerardoquinte

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