Bancas al exilio

Bancas al exilio

Abril 28, 2016 - 12:00 a.m. Por: Gerardo Quintero

Hay decisiones en Cali que uno cree que son una ‘mamadera de gallo’ o, por lo menos, dignas de Actualidad Panamericana, el portal de la sátira web en Colombia. Esta semana, la sorpresa fue el anuncio de que las bancas que estaban en la parte central de la Plaza de Cayzedo fueron trasladadas a la periferia de este concurrido espacio, con lo cual se pretende solucionar el problema de droga, prostitución, indigencia y ventas ambulantes de esta emblemática plaza caleña. Sinceramente yo no sé a quién se le ocurren estas ‘geniales’ ideas, pero es que parece un chiste que con un traslado de bancas, se crea que van a aportar a la solución de un grave problema social.Es que si hubiesen anunciado, por lo menos, un incremento en la seguridad, presencia de agentes de policía, de funcionarios de la Secretaría de Gobierno para que hagan respetar el espacio público, pues hasta sería interesante y comprensible, pero ¡el traslado de unas bancas! A ver.Más bien, en vez de anunciar semejante propuesta estilo ‘Goyeneche’ (candidato presidencial varias veces, entre 1958 y 1970, famoso por proyectos como el de la pavimentación del río Magdalena) por qué no se plantea una verdadera intervención social, arquitectónica, paisajística y de recuperación integral de nuestra más emblemática plaza. Por qué no más bien se destinan recursos para que la plaza se convierta en una fiesta cultural los fines de semana, con exposiciones, música de la filarmónica, títeres para los niños. Por qué no se habilitan baños públicos, se desalojan los vendedores ambulantes e indigentes y se refuerza la seguridad para evitar el microtráfico de drogas, la presencia de prostitutas y el abuso de menores en la zona. Ideas no tan agudas como la de sacar las bancas, pero allí se las doy de gratis, como diría el gran Héctor Lavoe. Puede ser muy bien intencionada la propuesta de mover las bancas, pero es que la Plaza de Cayzedo es una ‘olla’, es un peligro transitarla, es un espacio del corazón de la ciudad y da pena que no haya doliente, que se marchite semejante belleza de espacio, que debería ser amada y recorrida por todos los caleños.Recuerdo cómo hace muchos años, uno de mis paseos favoritos era salir de misa con mi abuelo de la Catedral o San Francisco e ir a caminar o sentarnos en la Plaza de Cayzedo. En todas las grandes capitales, la plaza central es el alma de la ciudad. Allí se palpita la alegría de una urbe, pero la de Cali da grima, vergüenza y con soluciones como mover unas bancas, no vamos a encontrar la verdadera solución al problema.

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