A recuperar la seguridad

A recuperar la seguridad

Febrero 21, 2018 - 11:45 p.m. Por: Gerardo Quintero

Algo bueno debe estar haciendo la Gobernación del Valle, en materia de seguridad, para que los índices de homicidios se hayan podido reducir en varios municipios del departamento.

Gracias a un trabajo articulado con la policía y las autoridades locales de estos municipios se han logrado resultados alentadores, lo que quiere decir que con decisión política es posible atacar delitos como el microtráfico y las oficinas de sicarios. Un dato asombroso para este ‘valle de lágrimas’: en quince municipios del departamento, en lo que va de este año, no ha ocurrido un solo homicidio. Increíble. Un ejemplo de ello es Tuluá, sin duda uno de las poblaciones más complejas de la región. En los primeros 45 días del 2018, sólo se cometió un homicidio. En Trujillo, Restrepo y Yotoco no se han presentado muertes violentas, en Calima la reducción es del 50% y en Andalucía, Bugalagrande y Ginebra no se han presentado homicidios.

Lo interesante de este proceso es que se ha gestado una dinámica en la que hay un trabajo mancomunado, sin egos, sin cartas por debajo de la mesa. Y digo esto porque qué valioso sería que se pudiera implementar en la capital del Valle, cuyos índices de homicidios continúan siendo una vergüenza. Cali es la ciudad más violenta de Colombia, no lo olviden. El año pasado tuvo un registro de 1.228 homicidios, siendo diciembre (el mes de la Feria y la unidad familiar) el más violento con 135 homicidios, 31 casos más que en el mismo periodo del 2016. Las cifras de la ciudad son lamentables, no se metan mentiras, Cali tiene 53 asesinatos por cada cien mil habitantes y eso es atroz para cualquier capital que pretenda jalonar inversión extranjera o convertirse en una ciudad que convoque el turismo local e internacional. Puede ser que los homicidios hayan descendido, pero las cifras siguen siendo aterradoras, no podemos esconder la realidad.

En la ciudad lo que uno percibe es que cada administración practica la táctica de ‘Adán’, es decir, como si con ellos iniciara el primer día de la creación. No hay una política pública de seguridad que se pueda medir, evaluar y continuar. Entonces las buenas ejecuciones que haya adelantado el anterior gobierno son borradas por su sucesor y así sucesivamente.

Es hora de aunar esfuerzos, dejar los personalismos a un lado. Escuchar a otros. No creer que cuando se plantea una iniciativa es para ‘joder’ al alcalde de turno. Percibo que en la actual administración caleña hay demasiada susceptibilidad. Muchos parecen estar siempre con la guardia arriba. Si a la Gobernadora del Valle le han funcionado algunas de sus ideas en el resto del departamento, por qué no escucharla. La recuperación de los semáforos, el incremento de policías de los cuadrantes, plan envolvente en las salidas de la ciudad, corredores seguros en zonas específicas de la ciudad, zonificación del municipio y restricción en la utilización de motocicletas son algunas fórmulas que han servido.

Cali necesita urgente una terapia de choque, que recupere la tranquilidad de la ciudadanía. Tampoco es armando a todo el mundo como se van a evitar los delitos, pero sí es necesario que, por lo menos, las autoridades trabajen de manera coordinada, actuando con humildad y poniendo en práctica las mejores ideas.

Sigue en Twitter @Gerardoquinte

VER COMENTARIOS
Columnistas