A guardar el carro

Octubre 07, 2010 - 12:00 a.m. Por: Gerardo Quintero

Debo decir que me gusta el Día sin Carro. Me parece una excelente oportunidad para que los caleños reflexionemos sobre la ciudad que queremos y cómo la queremos. El solo hecho de que cerca de 800.000 vehículos se silencien por doce horas es una bendición para todos. Con los problemas de movilidad que tiene nuestra ciudad, sacar carros y motos particulares de las calles por un día nos traerá, por lo menos, tranquilidad durante 12 horas.De todas maneras, lo importante es asumir esta jornada con buena actitud. Bajarse del carro o de la moto no debe significar una tragedia para nadie. Es una oportunidad, de verdad, para redescubrir la ciudad, para caminarla. Incluso, será un buen momento para analizar las debilidades y fortalezas del sistema de transporte masivo, MÍO. No creo que sea una buena práctica madrugar al máximo para ir a las oficinas antes de las siete de la mañana para luego salir después de las siete de la noche y generar así el trancón de siempre. Deberíamos jugar legal con el Día sin Carro y aprender de la jornada.Y cuando digo aprender, hago un especial llamado a la Administración Municipal porque este día tendrá validez también en la medida que se tomen decisiones. El diagnóstico que saldrá de esta jornada se puede avizorar: bajarán las emisiones de CO2, se observará una gran mancha amarilla que recorrerá todos los puntos cardinales de la ciudad, los mismos conductores se quejarán de que hay muchos taxis y pocos pasajeros, el sistema MÍO no tendrá los buses suficientes para recibir ese gran número de usuarios y los ciclistas se quejarán de que en las vías no los respetan.Pues bien, lo importante es que la Alcaldía no se quede solamente con el diagnóstico sino que tome soluciones. No hay que ser un mago ni hacer un día sin carro para saber que la ciudad está saturada de motocicletas y que no se ha encontrado una fórmula para regularlas. Las ciclorrutas que estaban contempladas con el MÍO fueron las primeras en ser eliminadas cuando el proyecto tuvo un costo adicional. La ciudad está llena de taxis y tampoco se hace mucho para disminuir su cantidad. Los buses viejos siguen circulando y contaminando.Si no se toman decisiones efectivas, entonces las enseñanzas del Día sin Carro se quedarán en un canto a la bandera y a futuro jornadas como estas seguirán, como sucede hoy, sin un respaldo ciudadano masivo.

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