La santa semana

La santa semana

Abril 20, 2011 - 12:00 a.m. Por: Fray Luis Patiño

De manera muy atractiva, la prensa, la televisión y la radio nos ofrecen diversas invitaciones para gozar de la llamada ‘Semana Santa’. Se nos ofrecen viajes fabulosos, playas hermosas, hoteles estupendos, comidas sabrosas. Todo eso hace parte de la ‘santidad’ de esta semana…Me parece muy justo que la gente se divierta con ocasión de estas ‘vacaciones’. Pero, con el riesgo de ser aguafiestas, yo me atrevo a decirles que nada de eso tiene algo que ver con lo que celebramos en estos días los creyentes católicos. Nada de eso es ‘Semana Santa’. Resulta que Dios se encarnó en un hombre llamado Jesús, no precisamente para crear una religión, sino para explicarnos, en un lenguaje humano inteligible, cuál es el camino de la auténtica felicidad. Con su vida, con su palabra y con su muerte Jesús nos enseñó que ese camino se llama justicia, libertad y amor. El pueblo sencillo que lo escuchó se puso de parte de este gran maestro y abandonó a sus líderes religiosos y civiles. Al verse abandonados y deslegitimados, los poderosos resolvieron matar a Jesús.Esta semana es ‘santa’, precisamente porque durante ella se rememora y se revive el compromiso de Jesús con la creación de una sociedad donde todas y todos nos sintamos corresponsables de construir unas estructuras sociales, económicas y políticas que aseguren la igualdad y el bienestar de nuestro pueblo.Jesús fue fiel a ese propósito, a pesar de ir en contravía de la política del Imperio Romano y del magisterio oficial de la Iglesia Judía de entonces. Con su vida y con su pasión y muerte desautorizó a quienes, en nombre de Dios, imponían al pueblo una religión y una moral inhumanas y opresoras. Propuso un proyecto de felicidad totalmente contario al proyecto de los poderosos de su tiempo. Por eso fue declarado subversivo y condenado al suplicio más doloroso y humillante: la muerte en cruz.Jesús no buscó ni la muerte, ni la cruz. Jesús con su vida y su muerte de ninguna manera sacralizó el sufrimiento como camino de salvación. Todo lo contrario: fue fiel a su propuesta de felicidad hasta las últimas consecuencias, para que nadie más sea crucificado, para desclavar de la cruz a los pobres, a los marginados, a los excomulgados por el poder civil o por el poder religioso. Por eso su Padre Dios lo arrancó de las garras de la muerte y lo resucitó. Desde entonces Jesús está vivo y actuante en medio de nosotros, apoyando las luchas populares y deslegitimando la manipulación que hacen de su enseñanza las iglesias y los jerarcas ávidos de poder.Quienes estamos de parte de un mundo mejor, lleno de amor, de ternura y de mutuo servicio, aprovechamos estos días santos para conocer mejor a Jesús y comprometernos con su proyecto de felicidad; para alabarlo y agradecerle su entrega total. Nos dedicamos en estos días santos a delinear nuestro compromiso religioso y político para construir una Colombia donde haya igualdad de oportunidades para todo el mundo, una patria donde podamos lograr una justa distribución de los bienes de la tierra, que Dios nos regaló para que supiéramos compartirlos equitativamente entre todas y todos.Por eso dejamos el turismo, la diversión y la rumba para otro momento.ÑAPA. Jesús entró en Jerusalén montado en un humilde burro. En cambio el Domingo de Ramos el Papa entró en la plaza de San Pedro en una elegante limusina…

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