Pescando en río revuelto

Pescando en río revuelto

Marzo 25, 2018 - 06:50 a.m. Por: Francisco José Lloreda Mera

Infortunado el derrame de petróleo en una vereda de Barrancabermeja en Santander. En momento en que no es clara la causa del afloramiento del hidrocarburo y Ecopetrol no desfallece en el propósito de conjurar la crisis, con el Presidente de la empresa a la cabeza, reaparecen los contradictores de la industria disfrazados de sociedad civil y de adalides del ambiente, a caerle a la empresa y al sector, pescando en río revuelto.

El petróleo y el gas por presión natural busca la superficie. En algunos casos lo logra y en otros no, bien porque la roca donde se genera es apretada y no le permite emigrar o luego de hacerlo y empezar a ascender encuentra una formación que le impide subir más, acudiéndose entonces a la perforación de pozos y dependiendo de la presión bajo tierra a diversos medios de estimulación. Pero hay casos en que aflora naturalmente.

Esta explicación es relevante porque no es clara la causa del derrame. Por estar cerca de un pozo cerrado hace un año, Lisama 158, una teoría es que el pozo haya quedado con problemas de taponamiento en el fondo aunque el pozo en superficie esté intacto. Otra posibilidad, que no se descarta, es que por presión natural el crudo haya buscado la superficie y que alguna circunstancia geológica, no fácil de prever, lo haya facilitado.

Lo cierto es que desde el momento en que se advirtió la situación, Ecopetrol ha estado al frente. De inmediato puso en marcha el Plan de Contingencia previsto para este tipo de incidentes, con barreras para contener y recoger parte del crudo, la perforación de pozos cerca para interceptar el fluido y reconducirlo aliviando la presión y reubicando de manera preventiva a la comunidad aledaña. Día y noche trabajando sin descanso.

Es así que ayer el derrame empezó a ser controlado gracias a 23 cuadrillas de limpieza en los márgenes de los cuerpos de agua, a 274 expertos en atención de contingencias ambientales de varias empresas y 14 puestos de control con 5 diques y 66 barreras de contención y recolección de fluidos. Y la próxima semana llegarán al país unos equipos que permitirán revisar la integridad del pozo al tiempo en que se le anula totalmente.

Pero no tardó desde que Ecopetrol informó del incidente con absoluta transparencia, para que los contradictores del sector salieran a desinformar diciendo que el derrame se debía al fracking -que aún no se hace en Colombia-, a cuestionar la seriedad con que la empresa ha atendido la emergencia y a poner en duda su capacidad para atender a futuro contingencias cuando se inicie el desarrollo de yacimientos no convencionales.

Independiente de si la causa del afloramiento del crudo se debe a una falla en el pozo indicado, teoría a confirmar o desvirtuar por los expertos, es oportuno recordar que el 92% de los derrames de crudo en el país obedecen a acciones de terceros -entiéndase principalmente ataques terroristas- y sólo 6% a fallas operacionales, y la probabilidad de falla en la integridad de un pozo en tierra, de acuerdo a varios estudios, es 0,01%.

El derrame de crudo en Santander, independiente de su causa y de ser una situación realmente excepcional, es lamentable. Como lo es, que mientras Ecopetrol, la industria y el Gobierno trabajan para contrarrestarlo, se utilice para desinformar burdamente y rajar del sector. La petrolera, como otras actividades económicas, no es infalible. Pero no ahorra esfuerzos en prevenir errores y cuando se presentan da la cara y los corrige.

Sigue en Twitter @FcoLloreda

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