El coco

El coco

Agosto 13, 2017 - 07:10 a.m. Por: Francisco José Lloreda Mera

El petróleo no se encuentra en lagunas subterráneas como aparece en los dibujos: una torre con tubo que comunica a una cueva gigante llena de líquido negro. No. Así no es. Está almacenado en rocas, arcillas y arenas, como trazos delgados de pincel, en capas o niveles. Es más, en la mayoría de casos es imperceptible al ojo humano aunque hay lugares donde el hidrocarburo se encuentra más concentrado y facilita su extracción.

El petróleo, que suele ir acompañado de gas y agua salina -no apta para consumo-, se extraen con tecnología, “fracturando” la tierra. Así ha sido durante más de cien años. Inicia con una “ecografía” del subsuelo (sísmica) para tratar de identificar donde hay “trampas” donde el hidrocarburo podría estar atrapado. Pero es solamente perforando el subsuelo hasta esa trampa que se confirma y la probabilidad de éxito es apenas del 15%.

Hay lugares y casos en los que el petróleo sale por presión natural (recobro primario). Pero en la mayoría de casos necesita de ayuda, como el tarrito de leche condensada al que se le abría otro hueco para que entrara aire y poder succionar. Dependiendo del tipo de ayuda (inyección de agua o gas, entre otros) lo llamamos recobro mejorado -secundario o terciario-. Es decir, con tecnología se sustituye la falta de presión natural.

Pero ese petróleo -igual ocurre con el gas- no se origina en esas trampas geológicas: se produce a mayor profundidad en lo que se conoce como roca madre o generadora, resultado de la descomposición de plantas y materia orgánica hace millones de año. Y dependiendo de la porosidad de esa roca y de los tipos de roca que había encima, ese petróleo se salió de la roca y ascendió hasta donde la geología se lo permitió (trampa).

En un principio el petróleo a nivel mundial se extraía de trampas someras, es decir, a poca profundidad. Con el paso de los años y gracias a avances en tecnología se empezó a extraer crudo de mayores profundidades y distintas características (más líquido o viscoso). Hace unas décadas era imposible extraer crudo de debajo del lecho marino y menos de aguas profundas; hoy es común en el mundo y Colombia empieza a buscarlo.

Similar ha ocurrido con la tecnología para extraer el petróleo y el gas que no logró ascender naturalmente, hasta llegar al llamado “fracturamiento hidráulico”, que no es nada distinto a ir hasta la roca generadora (que debido a su baja porosidad el petróleo y el gas no logró salir y migrar hacia arriba) y con agua a presión, generar fracturas milimétricas en esa roca para liberar gradualmente el hidrocarburo que está atrapado.

Esa tecnología, que no es muy distinta de las que la industria ha utilizado por décadas es el conocido y estigmatizado fracking. A ese tipo de yacimientos se le conoce como ‘no convencional’ dado que el hidrocarburo está en la roca madre y no en una trampa convencional. Tecnología con la que se produce el 10% del petróleo mundial a diario y cada día más gas, por más de 22 países, incluidos Estados Unidos, Australia y Canadá.

Dos formaciones geológicas de Colombia son la misma que hay en Venezuela, país con 150 veces más reservas de petróleo que el nuestro; allá esa misma roca generadora era porosa y el crudo ascendió hasta las trampas y en altos volúmenes. Se estima que en Colombia hay petróleo y gas atrapado en esa roca madre. A lo que se oponen algunos es a validar si eso es cierto o no, y de serlo, a extraer con responsabilidad ambiental y social ese recurso, estando a 5 años de perder la autosuficiencia en petróleo y gas.

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