Construir confianza

Construir confianza

Octubre 01, 2017 - 02:55 p.m. Por: Francisco José Lloreda Mera

Se ha informado y escrito en días pasados sobre la pérdida de competitividad del país según el Índice Global de Competitividad del Foro Económico Mundial. Éste señala que Colombia ha empeorado en nueve de doce variables y en particular en tres claves: institucionalidad, infraestructura y ambiente macroeconómico. Y resalta entre varios factores problemáticos, la corrupción, la tasa de impuestos y la ineficacia del Estado.

La caída en infraestructura sorprende parcialmente dado que se ha hecho un esfuerzo histórico en construcción de vías y aeropuertos y hay obras importantes en marcha. Es factible que la desmejora en la calificación se deba a los escándalos de corrupción y que estos hayan puesto en entredicho el impulso que trae el sector de infraestructura. Y a una verdad de a puño: aún si se logran hacen las obras 4G, seguiremos rezagados.

El retroceso en el ambiente macroeconómico preocupa pues este ha sido un activo del país. Pero no debe sorprender. El Gobierno Central logró darle un manejo a la caída en los precios del petróleo -lo que tranquilizó un poco a las calificadoras de riesgo- pero el panorama fiscal es muy incierto: las cuentas no parecen cuadrar y la posibilidad de una nueva y pronta reforma tributaria además de inquietar, causa desazón y malestar.

Si lo anterior preocupa, lo más delicado es el tema institucional. Este, que ha sido uno de los aspectos en los que el país ha sobresalido en la región, está en entredicho por los casos de corrupción, que involucran a todas las ramas del poder público y todos los niveles de gobierno. Situación que se agrava por el descredito de los partidos políticos y la creciente incertidumbre frente a lo que pueda suceder en la elección presidencial.

Lo grave del retroceso en competitividad es que es un síntoma de un problema mayor: la pérdida de confianza. Por distintas razones se ha visto lastimada. Lo señaló Rosario Córdoba, presidente del Consejo Privado de Competitividad, en un reciente análisis para el diario Portafolio, al indicar que hay “indicios preocupantes sobre la confianza que tienen (los empresarios) en el Estado y en el funcionamiento del mercado”.

Esa pérdida de confianza tiene a su turno un trasfondo que es real: en Colombia no se valora como debería el rol del sector privado en el desarrollo económico y social del país. Generar riqueza, hacer empresa, grande o pequeña, no es fácil. El ambiente es a veces hostil y es visto por muchos como anatema. Se olvida que la iniciativa privada es la base del sistema económico que, sin ser perfecto, le ha permitido al país progresar.

Es urgente entonces darle al país mensajes de tranquilidad sobre la continuidad de los proyectos de infraestructura, sobre el no incremento en los impuestos -que cualquier ajuste se hará sobre el gasto público- y el ser implacables penal y socialmente con los corruptos. Es decir, enviar unas señales claras y esperanzadoras a los inversionistas nacionales y extranjeros, que quieren creer en Colombia, pero que están preocupados.

Sin sector privado no hay país. O lo hay, pero empobrecido; ejemplos hay muchos. Y sin competitividad el sector privado no logrará abrirse espacios en un mercado global. Si queremos crecer y darle a millones de colombianos una mejor calidad de vida se debe asumir un mayor compromiso con la competitividad del país. Sólo así se fortalecerá la confianza y se disiparán los huracanes de incertidumbre que amenazan el porvenir.

Sigue en Twitter @FcoLloreda

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