¿Y el primero de junio?

Junio 02, 2017 - 11:50 p.m. Por: Fernando Cepeda Ulloa

Las promesas de hacer públicas informaciones sobre Odebrecht, con base en las declaraciones de sus directivos y en sus archivos, por lo menos, no trascendieron en Colombia. Seguiré pendiente. La carta del procurador Carrillo a su homólogo en Brasil es muy diciente a este respecto.

El primero de junio ocurrieron hechos de significación descomunal. El presidente Trump adoptó una decisión política que tiene dimensión histórica y planetaria. Después de enormes esfuerzos para lograr consenso en torno de las estrategias para preservar la supervivencia del planeta Tierra, el presidente Trump, en contravía de la opinión pública doméstica e internacional, anunció el retiro de los Estados Unidos del Acuerdo de París. Determinación que ha causado profunda perplejidad e incertidumbre en todo el mundo.

Algunos se preguntan si vivimos la era de la incertidumbre; de la perplejidad; o del asombro. La verdad verdadera -en este momento que han dado en llamar el de la posverdad- es que estamos viviendo y sufriendo todo tipo de turbulencias, de mayor, mediano y menor grado.

En el Reino Unido, luego de la sorprendente decisión de retirar a esa gran nación de la Unión Europea, se anunciaron elecciones generales que buscaban darle más legitimidad y fuerza al Gobierno para esas inescapables y complejas negociaciones. Lo que inicialmente era oportunidad de un apoyo francamente mayoritario en favor del Partido Conservador y sus líderes, se ha venido transformando, según dicen algunas encuestas, en reñida competencia con el Partido Laborista. En Francia, estamos expectantes por saber hasta dónde llegará el terremoto político que ocasionó la elección de Emmanuel Macron, como presidente. Lo sabremos con los resultados de las elecciones parlamentarias en las cuales el partido de Macron aspira a obtener mayoría. En España, los escándalos de corrupción que afectan gravemente a grupos dirigentes de la costa atlántica colombiana, siguen mostrando las debilidades del régimen político de ese país. Conforta saber que la señora Merkel da indicios de que su candidatura y su partido se fortalecen.

En Estados Unidos la turbulencia política es realmente asombrosa. Mirar la televisión, leer la prensa, es ahora un ejercicio casi deprimente. Y ya va haciendo carrera la idea de que el presidente Trump debe ser destituido por el Congreso y la confrontación Hillary (Clinton) - Donald (Trump) ha revivido los peores momentos de la campaña electoral. Y ni hablar de la turbulencia que producen las reiteradas amenazas de Corea del Norte, con sus armamentos nucleares, o los horrores que por aquí y por allá producen los seguidores de Isis. Sin duda, un mundo turbulento.

En América Latina, Centroamérica, Venezuela, Brasil, son ejemplos dramáticos de situaciones políticas, sociales y económicas realmente turbulentas. Se dice que el vicepresidente Pence convocará una reunión en Miami de los países centroamericanos, a la cual serán invitados México y Colombia, para buscar respuestas a una criminalidad creciente. Lo de Venezuela no hay para qué describirlo. ¿Cómo creer que uno de los países más ricos del mundo sufra semejante situación de crisis humanitaria y de desgobierno? Lo de Brasil sobrepasa la imaginación y derrumba las expectativas que hace más de una década se generaron con respecto al brillante futuro de la nación más grande de América Latina. Hay que rescatar la acción independiente, valerosa, de sus fiscales y jueces.

El primero de junio nos mostró otras dolencias no menos graves.

VER COMENTARIOS
Columnistas