Volantín electoral

Junio 21, 2014 - 12:00 a.m. Por: Fernando Cepeda Ulloa

En tres semanas se produjo un volantín político improbable. Una alianza coyuntural antiuribista que reeligió al Presidente Santos, integrada por una impensable multiplicidad de actores políticos y sociales. ¿Tiene perdurabilidad? Sí, para el proceso de paz. Es probable que ocasionalmente para otros propósitos. Además, y así lo reconoció el presidente Juan Manuel Santos, siete millones de colombianos enviaron un mensaje que no se puede menospreciar. Quieren un manejo diferente de las conversaciones en La Habana. De hecho, durante el debate electoral el proceso se aceleró, se lograron acuerdos de principio sobre el tema de las drogas y el de las víctimas, se crearon mecanismos para acelerar las conversaciones y se anunció que está en marcha una etapa exploratoria con el ELN. O sea que el tema de la paz salió beneficiado. Ahora comienza a vislumbrarse lo que sería el proceso político que llevaría a la refrendación que contempla el punto 6 del Acuerdo General para la terminación del conflicto. ¿Se replicaría la distribución electoral que se manifestó el 15 de Junio? ¿Habrá uno o varios referendos? ¿Se arriesga así la integralidad del acuerdo? ¿Las Farc exigirán que nada esté aprobado mientras todo no esté aprobado?La actuación del Centro Democrático en el Congreso dará lugar a debates más amplios sobre estos temas. Habrá un esquema Gobierno- Oposición que ayudará mucho al fortalecimiento de la democracia colombiana y a asegurar una consenso ojalá mayoritario – y aún mayor, si se puede- sobre los Acuerdos de terminación del conflicto y sobre la etapa de construcción de la Paz (diez a quince años, se dice). Así las cosas, conviene hacer la pregunta eterna ¿Y quién perdió? En primera vuelta hubo un ganador y tres perdedores y un derrotado que se convirtió en el contrincante en la segunda vuelta y en el ganador definitivo. Pero en la segunda vuelta, como suele ocurrir en Colombia, todos se declaran ganadores, aun los que no participaron en la primera. Tal vez, el único que no alega esa condición es Enrique Peñalosa a quien algunas encuestas y no pocos declararon anticipadamente como el triunfador en la segunda vuelta.La nueva configuración política casi que invita a hablar de un bipartidismo en Colombia no muy diferente del que existió durante la República Liberal o cuando el MRL fue una facción del partido liberal. Recuerdo la respuesta, de particular vigencia hoy, de López Michelsen a Enrique Santos Calderón cuando éste le preguntó por el MRL: “…fue muy numerosa la gente que con distintos grados de compromiso, como es obvio, milito en el MRL. (…) Manuel Marulanda Vélez (…) Estaban también Jacobo Arenas, que fue elegido por una lista del MRL; y Juan de la Cruz Varela ( …) y otros camaradas de la época.“(…) En las juventudes del MRL militaron también los hermanos Vázquez Castaño (…) Antonio Larrota (…) e incluso Jaime Batemán Cayon, que terminó fundando el M-19, precursor de los secuestros. (Alfonso López Michelsen, Palabras Pendientes, Conversaciones con Enrique Santos Calderón , 2001, El Ancora Editores, p.44 y 45.)Lo que está por verse es si este volatín electoral, en gran parte dirigido por ese gran estratega político que es el expresidente César Gaviria, se transformará en un volatín político de largo aliento. Pero que estamos en el umbral de grandes transformaciones políticas, no hay duda.

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