Sesenta años

Mayo 12, 2017 - 11:55 p.m. Por: Fernando Cepeda Ulloa

Desde el 10 de mayo de 1957 los colombianos hemos venido construyendo una sociedad que rechaza el sectarismo causante de incontables sufrimientos. Un período de reflexión durante el gobierno de Rojas Pinillas (13 de Junio de 1953- 10 de Mayo de 1957), sus actos dictatoriales y un ambiente internacional muy favorable a ambiciosa estrategia de desarrollo, llevaron -en muy buena hora- a la construcción de un sistema político basado en el consenso y la superación de los factores que habían servido de motivación para la brutal confrontación, una y otra vez, entre liberales y conservadores.

Así surgió el Frente Nacional. Exitosa respuesta a décadas de sectarismo insensato. Además, una fórmula que sirvió de plataforma para que la Banca Multilateral de Desarrollo encontrara en Colombia propicio ambiente para los programas que se estaban gestando. Concepto que todavía no tenía cabal carta de ciudadanía. Apenas si existía la facultad de Economía de la Universidad de los Andes. Al respecto, vale la pena leer en su reciente libro, el ensayo de Malcolm Deas “La llegada a Colombia de la Noción de Subdesarrollo y de los Economistas: la Evolución del Clima de Opinión”. Todavía hablábamos de Fomento (así se llamaba el Ministerio del Ramo, o el IFI, Instituto de Fomento Industrial).

El Banco Mundial, la Agencia Internacional para el desarrollo (Usaid) y, luego, el BID, hicieron de Colombia verdadero laboratorio en esa materia. Para bien y para mal. Implementaron un modelo de desarrollo que bien pronto el recién creado Departamento Nacional de Planeación adoptó sin mayores críticas. No hay espacio aquí para entrar en detalles.

La confrontación del presidente Carlos Lleras Restrepo con el Fondo Monetario y las agencias multilaterales permitió que se abriera un camino de mayor independencia. Durante la administración de Misael Pastrana, la última del Frente Nacional, el tema del Upac, consolidó esa independencia. Unidad Monetaria (Upac) para promover un ambicioso programa de vivienda y urbanización, inspirado por el profesor Lauchlin Currie, cuando era director Roberto Arenas Bonilla.

Elegido Alfonso López Michelsen como primer presidente no escogido dentro del esquema de la Alternación, se abrieron caminos diferentes y él le puso fin públicamente a la ayuda económica oficial del gobierno de Estados Unidos, cuando realizó su visita al presidente Ford.

Ayer renunció a la Dirección del DNP, Simón Gaviria, quien demostró sobradamente desde esa agencia, su excelente formación técnica y su gran capacidad de liderazgo para afrontar temas de gran envergadura con notoria independencia.

Coincidencia histórica que revela hasta qué punto ha evolucionado esta agencia gubernamental que fue herramienta principal para la influencia del Banco Mundial en Colombia.

Ahora no se habla de sectarismo sino de polarización. Esa sí no es afortunada evolución. Hay que preguntarse, ¿por qué tanta polarización? ¿Para qué? ¿Habría sido evitable? ¿Continuará por mucho tiempo? ¿Abrirá de par en par la puerta para que las fuerzas políticas tradicionales, que hoy usan diversas máscaras, desaparezcan del escenario político o se debiliten mortalmente como lo indica la sorprendente encuesta de Guarumo? Será tema de otra reflexión. Dios nos libre de sus consecuencias que pueden ser fatales.

Los fenómenos políticos que están sucediendo, aún en los países más desarrollados, no son buen augurio para nuestro futuro, por la extremada polarización y la muy poca disposición para construir los consensos necesarios como el de la paz.

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