Segunda vez

Segunda vez

Mayo 25, 2018 - 11:50 p.m. Por: Fernando Cepeda Ulloa

El gobierno de Virgilio Barco (1986-1990) fue el primero en recibir un proceso de paz en marcha con las Farc, al cual adhirieron otros grupos, pero que se encontraba en crisis evidente, particularmente como resultado del criminal asalto al Palacio de Justicia y sus terribles consecuencias (noviembre/1985), en plena campaña electoral.

El presidente Belisario Betancur ratificó un Acuerdo entre la Comisión de Paz por él designada y las Farc, suscrito el 28 de marzo/1984. Tres páginas y media recogían ese compromiso en virtud del cual se declaró un cese de fuego a partir del 28 de mayo/1984, se condenaron el secuestro, la extorsión y el terrorismo, se creó una Comisión Nacional de Verificación, se propició la organización política de las Farc, que dio lugar al nacimiento de la Unión Patriótica (UP), se estableció un Plan Nacional de Rehabilitación (PNR) y se dio fe de que el gobierno tenía una amplia voluntad de poner en marcha acciones y programas muy similares a los que se contemplan en el Acuerdo del Teatro Colón, de diciembre/2016, presentados en forma muy resumida en seis enunciados.

Las Farc no se desmovilizaron pero propiciaron la actividad política del nuevo partido, consagrando así la estrategia de todas las formas de lucha. Eligieron cinco senadores y nueve representantes entre ellos ‘Iván Márquez’, quienes ocuparon sus curules y desarrollaron una intensa actividad parlamentaria.

No es del caso traer a cuenta todas las incidencias relacionadas con la continuación de la ejecución de este Acuerdo por la administración Barco, no obstante las críticas que se habían formulado. Se diseñó una estrategia institucional para el proceso en virtud de la cual Carlos Ossa, entonces presidente de la Sociedad de Agricultores de Colombia, fue designado como consejero de Paz y Rafael Pardo como director del PNR.

Inicialmente, el presidente Barco le ofreció la Consejería de Paz a Rafael Rivas Posada, miembro de la Comisión de Paz del gobierno Betancur, y uno de los firmantes del Acuerdo de la Uribe (28 de marzo/1984). Barco hizo todos los esfuerzos para preservar ese proceso pero éste se fue agotando hasta llegar a su fracaso. Entonces, el Presidente propició una nueva Iniciativa de Paz (1º. de Septiembre/1988) que facilitó el Acuerdo de Paz con el M-19.

El 12 de enero/1989 anunció el camino exitoso de las conversaciones con este grupo que finalmente dio lugar al Acuerdo político el 9 de marzo/1990 que suscribieron Virgilio Barco, Rafael Pardo, Julio César Turbay, Carlos Pizarro, Antonio Navarro, monseñor Álvaro Fandiño y Luis Ayala como testigo en nombre de la Internacional Socialista. Ese proceso lo consolidó César Gaviria.

La historia no se repite al pie de la letra. Pero el nuevo gobierno recibirá de la administración Santos, también, un proceso de paz en crisis y una situación en materia de cultivos de coca y de producción de cocaína que desborda todos los antecedentes en esta materia. En buena parte la crisis del Proceso de Paz está ligada a las actividades de narcotráfico de un comandante de las Farc, que llevaron a Estados Unidos a solicitar su extradición.

La lectura del excelente libro de Leopoldo Villar Borda, recientemente editado por Intermedio, ‘Virgilio Barco el último liberal’, le ayudaría al nuevo presidente a captar los retos, riesgos y lecciones que dejó esa herencia en 1986.

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