Revalorando el matrimonio

Abril 16, 2016 - 12:00 a.m. Por: Fernando Cepeda Ulloa

Divorciados. Vueltos a casar. Consumidoras de anticonceptivos. Madres cabeza de hogar. Etc. Son situaciones que encuentran hoy en la bellísima y reciente Exhortación Apostólica Postsinodal del Santo Padre Francisco, un mensaje de comprensión y apoyo. El Sumo Pontífice ‘con los pies sobre la tierra’ apela a la misericordia, no al castigo ni a la exclusión. Divorciados y casados por lo civil pueden recibir el Sacramento de la Eucaristía que “es una poderosa medicina y alimento para los débiles y no tanto para premiar a los que son perfectos” -párrafo 39-. La Exhortación 'La Alegría del Amor' o el amor en la familia, que tiene 9 capítulos, 325 párrafos, 60.000 palabras, ¿es acaso revolucionaria?, ¿tímida?, ¿ambigua? Las opiniones están divididas. Hubo un proceso de consulta entre los católicos de todo el mundo, dos Sínodos y, claro, gran expectativa. Los más radicales esperaban decisiones más audaces. Los más tradicionales la leen con preocupación. Y sacerdotes cercanos al Pontífice, dicen que esto es apenas el comienzo de un proceso. Los entendidos en esta materia tan delicada, afirman que el Papa en lugar de dictar políticas en materia de la vida familiar, prefirió devolver el poder a las diferentes Diócesis para que cada uno, dentro de ciertos límites, buscara la mejor forma de ayudar a los feligreses. Algunos dicen que como Francisco es Jesuita, utilizó la organización ‘provincial’ de la Compañía de Jesús, para así propiciar soluciones más acordes con diferentes culturas y contextos. Es que los Obispos y Sacerdotes tendrán un papel clave en sus relaciones con los feligreses para adaptarse. Son opiniones que recoge el New York Times del 9 de abril de 2016. No hay -se repite- reglas contundentes. Se trata de un texto prolijo. Tomó dos años elaborarlo. Como siempre, abundan las citas bíblicas y sorprenden las que se hacen con base en Mario Benedetti y Jorge Luis Borges. El papa Francisco apela al discernimiento para situaciones de la vida familiar tan complejas, cuya ocurrencia es mayor cada día. No pasa lo mismo con el matrimonio entre homosexuales, que se condena abiertamente, como contrario a una auténtica concepción de la familia. Con todo, ‘La Exhortación’ reclama el mayor respeto hacia quienes tienen una orientación sexual diferente. Un jesuita dice que quienes habían sido excluidos del Sacramento de la Eucaristía son ahora bienvenidos. Es cuestión del fuero interno y se acuerda con un Sacerdote. El Cardenal de Austria dice que es ejemplo de “continuidad e innovación”. Inicialmente se creyó que facilitar el procedimiento y los costos para la anulación de matrimonios era suficiente. No fue así. Entre los elementos que se consideraron está el del nuevo fenómeno de la prolongación de la vida: “No podemos prometernos tener los mismos sentimientos toda la vida. En cambio, sí podemos tener un proyecto común, estable, comprometernos a amarnos y a vivir unidos hasta que la muerte nos separe, y vivir siempre una rica intimidad” -Párrafo 163-. Para el papa Francisco es bien claro que las expectativas irreales sobre lo que es una relación de pareja y la fácil tendencia a romper el vínculo cuando las situaciones no se acomodan a expectativas utópicas, no contribuyen a la estabilidad y por eso dice “así no habrá matrimonios que duren” –párrafo 237-. Francisco habla ‘con los pies en la tierra’.

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