Repensando la democracia

Repensando la democracia

Abril 26, 2014 - 12:00 a.m. Por: Fernando Cepeda Ulloa

Una y otra vez, los teóricos de la política se preguntan quién gobierna realmente. Dos profesores, uno  de la Universidad de Princeton y otro de Northwestern,   volvieron a formular la cuestión en un  texto cuya traducción al español es ‘Comprobando las teorías sobre la política  americana: elites, grupos de interés y ciudadanos’.Ellos estudiaron 1799 temas de políticas públicas de su país para establecer el grado de influencia de los grupos sociales en  su formulación. El resultado invita a la reflexión. Las elites económicas y los grupos que representan  los intereses de los negocios  tienen un impacto sustancial mientras que los ciudadanos y los que representan a las masas tienen poca o ninguna influencia. De esta manera, resultan valederas las teorías que hablan de la dominación económica de la elite  o de un pluralismo asimétrico  y no las que hablan de una democracia electoral y un pluralismo mayoritarios.Según los autores, “la mayoría no gobierna en los EE.UU”. Y ponen en duda que el conocimiento de los que influyen las políticas sea superior al de la mayoría. En conclusión,  está en juego  la real naturaleza democrática del sistema americano. Por fortuna, ese sistema permite que desde universidades que pertenecen a la elite intelectual y que no coincide con la económica se formulen interrogantes tan significativos.Al final de su estudio aseguran que los estadounidenses “gozan de muchas características de la gobernabilidad democrática, tales como las elecciones periódicas, libertad de expresión y de asociación (...)”. Pero los autores  creen que “si la formulación de políticas está dominada por poderosas organizaciones de los negocios y por un pequeño número de americanos ricos, la pretensiones de tener una sociedad democrática  están seriamente amenazadas”.El New York Times  refuerza esta evaluación al presentar un informe que ilustra que ya la clase media de Estados Unidos no es la más rica del mundo. Es que hay una estrecha relación entre el crecimiento y el bienestar de la clase media y la vigencia real de la democracia.Son reflexiones muy pertinentes para Colombia. La educación es el canal para expandir la clase media y para incrementar el número de personas que estarían en capacidad de influir los procesos que llevan a la formulación de políticas públicas  que a su turno refuerzan el poder de la clase media. La evaluación Pisa dice que estamos haciendo lo contrario.Dos días antes de las elecciones municipales que debilitaron al gobierno socialista en Francia, el expresidente Sarkosy rompió su silencio para plantear a los franceses en forma dramática, el deterioro de su democracia.Entre nosotros, no sobraría hacer algunos de estos ejercicios. Por lo menos dos candidaturas me han hecho saber su profunda desilusión con la democracia colombiana. El jueves pasado cuatro candidatos plantearon dudas sobre el funcionamiento del proceso electoral y demandaron medidas que aseguren la transparencia el día de las elecciones. ¿Qué estamos haciendo en las cosas básicas de la democracia como la confianza en el sistema electoral y en su correcta administración? Otro tema aún más básico. El Espectador editorializa el mismo día solicitando la revocatoria de los magistrados de las Altas Cortes, luego de hacer un descarnado diagnóstico de lo que está ocurriendo. Desconfianza en el poder electoral. Desconfianza en el sistema de Justicia. ¿Hay qué mencionar otras desconfianzas?

VER COMENTARIOS
Columnistas