Reconocimiento y mandato

Reconocimiento y mandato

Diciembre 10, 2016 - 12:00 a.m. Por: Fernando Cepeda Ulloa

No fue fácil. El testamento que Nobel firmó el 27 de Noviembre de 1895 no fue del agrado de su familia y las personas que designó para que lo ejecutaran no se mostraron inclinadas a cumplir ese designio. A partir de 1901, 104 personas y 26 organizaciones, multilaterales o privadas, han sido distinguidas con el Nobel de Paz. Obviamente, no hay valoración unánime respecto a quienes han sido distinguidos con esta anhelada consagración. Ha habido ausencias y rechazos. Estados Unidos ha sido el país que más galardones ha recibido. Igual se exaltó a la Madre Teresa, hoy elevada a los altares, como al palestino Arafat o a los presidentes Theodore Roosevelt, Wilson, Carter, Obama o al controvertido Profesor Henry Kissinger.El caso de las organizaciones que lo han recibido es menos discutible: las Naciones Unidas, su Organización para los Refugiados, Amnistía Internacional o el Comité Internacional de la Cruz Roja. Hitler obligó a tres alemanes a renunciar esta distinción. Y algo semejante ocurrió con Boris Pasternak en la Unión Soviética. Excepcionalmente Linus Pauling recibió dos premios, el de Química en 1954 y el de Paz en 1962. Nobel fue ingeniero, fabricante de armas, educado en San Petersburgo, que inclusive escribió novelas y poemas. Se le reconoce como inventor de la dinamita pero lo hizo pensando en mejorar los trabajos de grandes obras de infraestructura, no tanto en su poder destructor en un conflicto armado. El premio Nobel de Paz es, al mismo tiempo, alto reconocimiento por acciones que tienen que ver con buscar la paz o el restablecimiento de los Derechos Humanos como un mandato, o si se quiere un compromiso, para perseverar en esos esfuerzos. Por ello, el presidente Obama al ser laureado, aclaró que aceptarlo no podría interferir con sus altísimas y delicadas responsabilidades como Comandante en Jefe de la Primera Potencia Mundial. Cabría preguntarse, ¿qué papel jugaron los latinoamericanos premiados con el Nobel de Paz, en el proceso colombiano? Algunos piensan que ya el presidente Santos cumplió su tarea, recibió el reconocimiento y puede desentenderse. Pero es exactamente lo contrario. De la misma manera que el Premio Nobel fue un incentivo para perseverar en la búsqueda de un Nuevo Acuerdo, ahora cuando el disenso a este respecto permanece, es de esperarse que tenga que adelantar gestiones que le den a la hoja de ruta de la paz sostenibilidad realmente duradera. Es un gran desafío. Sabemos que hay otras dimensiones pendientes, como las negociaciones con el ELN, otras organizaciones al margen de la Ley y el descomunal problema, híbrido y complejo, que se está viviendo en las fronteras colombianas, particularmente en la venezolana. La distinción que le otorgaron esta mañana es reconocimiento justo, merecido y compromiso para continuar en una línea de trabajo que no puede debilitarse ni abandonarse.Estados Unidos volverá a jugar papel crucial en este proceso. Mientras el presidente Santos conversa con Kissinger en Oslo y quizás busca un canal de comunicación con el presidente electo Trump, el expresidente Álvaro Uribe habla con uno de los candidatos a la Secretaría de Estado, el exalcalde de Nueva York Giuliani y ayer en el Consejo de las Américas, Washington planteó sus reservas sobre lo que ha sido este proceso y la naturaleza de los acuerdos. Estados Unidos, actor clave.

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