Por fin

Junio 25, 2016 - 12:00 a.m. Por: Fernando Cepeda Ulloa

Los presidentes Turbay, Betancur, Barco, Gaviria, Samper, Pastrana, Uribe, intentaron procesos de paz, de buena fe y tan solo los presidentes Barco y Gaviria lograron acuerdos con el M19 y otros grupos y el presidente Uribe, con las Autodefensas (así muchos consideren que este no fue propiamente un proceso de paz). Felipe González, expresidente español tan cercano a estos gobernantes, lo reconoce en una columna en El País de España, para encomiar el importante logro del presidente Juan Manuel Santos.Por fin, luego de siete gobiernos de diversas tendencias, se supera el conflicto armado más significativo. Quedan pendientes el tema del ELN y algunos grupúsculos. Semejante constatación, hecha en día de tanta importancia, 23 de junio de 2016, por un perspicaz estadista extranjero, genera inmediatamente un interrogante: ¿Por qué expresidentes como Pastrana, Uribe, o hijos de expresidentes como Ospina, Gómez, Valencia, se declaran tan abiertamente críticos de algunos aspectos de los Acuerdos de La Habana? Si algo se echa de menos en esta fecha histórica es la ausencia de consenso sobre un objetivo que llevamos buscando por más de treinta años. Por ello no había coincidencia entre un logro tan significativo y la precariedad del entusiasmo en torno del evento. ¿Acaso una ciudad y una Colombia toda, con el pabellón nacional ondeando alegremente? En una democracia, en lo fundamental, es indispensable el consenso. Se diría que la tarea más importante ahora sería construir ese consenso. Porque la etapa que sigue requiere la concurrencia de esfuerzos y voluntades de todos los diferentes niveles. Es que hay un importante repertorio legislativo de aspectos diversos, incluyendo el constitucional, que deberían ser expresión de compromiso auténticamente nacional. Que esta dimensión del Proceso de Paz no se haya logrado, muestra no solamente la complejidad de este noble e indispensable propósito, sino una falencia que ojalá se supere muy pronto.No recuerdo sino un antecedente de una decisión similar que fue la anunciada el 28 de marzo de 1984, aunque no de carácter definitivo sino indefinido -una gran diferencia-. Es el numeral primero del ‘Acuerdo entre la Comisión de Paz y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc-EP)”, que dice así: “Las Farc-EP ordenarán el cese del fuego y demás operativos militares a todos sus frentes en el país, a partir del día 28 de mayo de 1984 a las 0:00 horas, fecha que podrá posponerse, como máximo, hasta por dos meses, si fuere necesario. La orden de que antes se habla se mantendrá indefinidamente si el señor presidente de la República, doctor Belisario Betancur, corresponde a este gesto efectivo de paz con una orden semejante suya, dada a todas las autoridades civiles y militares bajo su jurisdicción, en la oportunidad debida.”Betancur dio la orden. Años después Barco asumió esa decisión. Las Farc rompieron el compromiso y Barco declaró que solamente se interrumpía el cese del fuego en la región donde había ocurrido esa violación. Pero no hubo dejación de armas, el cese no era definitivo y se realizaba al comienzo del proceso. Fueron las lecciones aprendidas que ahora permiten hacerlo de manera correcta. Es la antesala del Acuerdo Final que resultará, no obstante su enorme trascendencia, limitado por la ausencia de un Acuerdo con el ELN.Las palabras del expresidente César Gaviria hacen justicia a una dificilísima tarea, bien cumplida.

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