¿Perplejidad? ¿Incertidumbre?

Octubre 22, 2016 - 12:00 a.m. Por: Fernando Cepeda Ulloa

El plebiscito, como el Brexit y el proceso electoral en los Estados Unidos son ejemplos de cómo la perplejidad se ha apoderado del mundo de la política, siempre caracterizado por la incertidumbre. La política no se mueve en el mundo de las certezas. Eso la hace tremendamente interesante, atractiva y, claro está, riesgosa. El oficio del líder político, si es que los hay en nuestro tiempo, es el de lidiar con la incertidumbre. Unos la maximizan, otros la minimizan. Así se juega a ganar y a perder. Se busca seducir al elector, a la ciudadanía. Pero cada día es más difícil lograrlo. Todos manipulan. Y la ciencia del comportamiento humano busca establecer certidumbres por medio de estrategias que se dice están probadas. Fallan las encuestas, que tienen una base científica, cuya finalidad es predecir, anticipar. Se trata de un mundo Volátil, Incierto, Complejo, Ambiguo (Vica). Así lo explicó Vince Molinaro a una audiencia de empresarios, en el atractivo Foro de Presidentes, esta semana en el Cuarto Encuentro de Líderes para Líderes. Cierto para el mundo empresarial y, mucho más, para el mundo de la política. Creer que el comportamiento de las masas, interferido por múltiples mensajes, experiencias, percepciones y horizontes lleva a escogencias racionales, es una ilusión. Las teorías sobre la no-racionalidad del comportamiento de las masas revivieron con fuerza después del Brexit. El profesor español Manuel Alcántara escribió un enjundioso ensayo sobre la materia. ¿Qué tan racional fue la decisión de los británicos sobre el Brexit? ¿Qué tan racional la abstención del 64% de los colombianos con derecho a votar el plebiscito? Igual se podría decir con respecto al Sí y al No. ¿Qué tan ilustrados estaban sobre el contenido y significado de las 297 páginas, resultado de unas conversaciones de seis años pero que se iniciaron desde la época del Presidente Turbay…? La Corte Constitucional en su sentencia sobre el plebiscito aconsejó un debate “amplio y suficiente”. Reconoció que, hecha una divulgación imparcial y veraz, “las campañas ya no tienen el deber de divulgar información objetiva, sino que buscan promover una postura particular frente al Acuerdo final desde las perspectivas políticas propias” (Sentencia C-379 de 2016. 128.1). Más adelante la Corte afirmó “el Consejo Nacional Electoral está investido de la competencia para sancionar el incumplimiento del deber de divulgación imparcial de los contenidos del Acuerdo final” que, lo había dicho anteriormente, “es una premisa fundamental para dar lugar al debate y a la organización de las campañas a favor o en contra”.El contexto que da lugar a este incremento de la perplejidad que luego alimenta la incertidumbre, está constituido por varios elementos: el desencanto frente a la política y a los políticos; la transformación del sistema de comunicaciones; la incapacidad de los políticos de manejar temas específicos que han sido apropiados por las ONG; la corrupción rampante; la financiación antidemocrática de la vida política; y los efectos no queridos, no anticipados y no bien manejados de la globalización.Este es el ambiente en el cual, unos y otros, juegan a explotar la incertidumbre. En lugar de enfrentar con la esperanza, los argumentos que promueven el miedo se plantea una confrontación de dos miedos. Y ya es un problema de seducción, de estrategia de campaña. Es el mundo de las emociones.

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