No más muertos

Abril 17, 2015 - 12:00 a.m. Por: Fernando Cepeda Ulloa

El Acuerdo General pactado en La Habana en etapa exploratoria, (agosto 26/ 2012),  dice contundentemente: ...“Con la decisión mutua de poner fin al conflicto como condición esencial para la construcción de la paz estable y duradera…”.Insisto, decisión mutua. No dice con intención mutua. Tampoco con anhelo mutuo. Ni con voluntad mutua. Ni con el deseo y todos los sinónimos posibles. No. Dice “con la decisión mutua”. Por ello muchos creyeron que todo estaba arreglado, al menos en lo fundamental, cuando se iniciaron las conversaciones en La Habana. Ya llevaban dos años. Así lo afirmó el presidente Santos en la Asamblea General de la ONU, semanas después del anuncio público sobre lo que ocurría entre Gobierno y Farc. Pero llevamos mucho más tiempo conversando con ellas. En el Gobierno de Belisario Betancur (1982-86) se conversó intensamente. Había un teléfono rojo en el Palacio Presidencial. Se firmó un acuerdo que no es tan diferente del de ahora, suscrito por una comisión de paz encabezada por John Agudelo Ríos y por Manuel Marulanda.Ahí están las rúbricas de personas tan respetadas como Rafael Rivas Posada, Samuel Hoyos, César Gómez Estrada, Alberto Rojas Puyo y Margarita Vidal. Y por las Farc, Jacobo Arenas, Jaime Guaraca, Raúl Reyes y Alfonso Cano. Se decretó cese bilateral del fuego, desde mayo 28 de 1984. Tuvo vigencia más de un año en el Gobierno de Virgilio Barco (1986-90). Las Farc lo violaron. El Presidente decidió mantener ese cese bilateral y tan sólo declaró que se había interrumpido en el Caquetá donde había ocurrido una emboscada al Ejército. Desde el comienzo hubo una comisión de verificación del cese del fuego; luego,  se fundó el Partido de la Unión Patriótica, infortunadamente sin que hubiera ocurrido desmovilización y entrega de armas de las Farc. Este proceso fracasó. Tuvo éxito el que el presidente Barco promovió con el M 19, el Quintín Lame, el PRT, la Corriente de Renovación Socialista y otros. Con el Acuerdo de Paz del Frente Nacional, éste es el otro gran éxito en materia de procesos de paz. César Gaviria lo consolidó. Rafael Pardo jugó papel definitivo. Los presidentes Gaviria, Samper, Pastrana, mantuvieron la intención y adelantaron esfuerzos para alcanzar una solución política. El presidente Pastrana en enero de 1999 inauguró en El Caguán, en presencia de una importante representación de la Comunidad Internacional, un proceso más que generoso. Después de muchos altibajos, fracasó en febrero de 2002. El presidente Uribe promovió un acuerdo con las Autodefensas, controversial, pero que despejó una de las exigencias de las Farc que habían perturbado el proceso anterior.  Y se sabe que hubo intentos por buscar una negociación política. Por supuesto, usó toda la contundencia de la fuerza militar y de la inteligencia para facilitarla.Es evidente que llevamos varias décadas conversando, haciendo concesiones. Esta es la primera vez que se afirma, en el documento -base de las conversaciones-, que hay “decisión mutua” de ponerle fin al conflicto. Entonces, ¿cuántos muertos más quieren?  No olvidemos que el 2 de marzo de 2000, Gobierno y Farc suscribieron comunicado conjunto sobre el respeto al Derecho Internacional Humanitario. Una decisión de máxima importancia. Mucho más ahora cuando ha ocurrido una  flagrante violación de esas reglas.Si esa es la decisión mutua, basta y no más muertos. Y pronto vayamos a la terminación del conflicto. ¿Hasta cuándo?

VER COMENTARIOS
Columnistas
Publicidad