No es comprensible

No es comprensible

Agosto 08, 2015 - 12:00 a.m. Por: Fernando Cepeda Ulloa

Según las encuestas, la administración Santos  es muy mal valorada por la ciudadanía. ¿Por qué?Algunos dirán que segundas partes nunca fueron buenas. Otros que es la maldición del segundo periodo, olvidando que esta no es una característica. Me atrevería a decir que hay un  problema de estrategia política de comunicaciones que ha afectado al Gobierno desde hace cinco años. Inicialmente hubo el periodo de gracia y llegó a sobrepasar los índices más altos del presidente Uribe. Pronto, esa luna de miel se fue esfumando.Se han ensayado varias estrategias comunicacionales y el Gobierno ha contado con diversos jefes de prensa, uno de ellos, colombiano  importado. Los resultados no han sido convincentes. No han faltado los asesores extranjeros. En algún momento se utilizaron las iniciales de su nombre -J.M.S.-  para proyectar la obra de gobierno. Pronto olvidaron el tema.Puedo señalar el problema pero sería incapaz de identificar una solución. Pero tengo bien sabido  que se requiere algo más que un buen jefe de prensa. Y doy por descontado que una estrategia comunicacional no es suficienteY creo que una campaña montada sobre avisos publicitarios en los noticieros, en las telenovelas, en los partidos de fútbol, no convence. Los resultados están a la vista. Ello es  mucho más cierto tratándose del proceso de paz. En esta materia creo mucho más en propiciar debates serios con la participación de contradictores, que en los avisos sentimentales y con pretensiones efectistas.Por otra parte, la desaparecida confidencialidad  con respecto a los diálogos de La Habana con la súper exposición mediática de las Farc, no ha conseguido la necesaria confianza en lo que está ocurriendo sino que genera un doble discurso que alimenta la incredulidad y genera rechazo. Al respecto di una entrevista para Razón Pública a la profesora Rocío Londoño, a manera de contribución -creía yo- constructiva al proceso. Digámoslo sin esguinces: en esta materia las Farc no solo no han ayudado sino que han hecho un enorme daño.Claro, una estrategia comunicacional  no es suficiente. Tiene que ser una estrategia política basada en hechos reales y bien presentados. No es que sea fácil. Eso sí, el Gobierno, como un todo, tiene que estar comprometido y así convertirse en el vocero iluminado.La diplomacia por la paz no falla. Cuenta siempre con el apoyo  de la comunidad internacional en todas sus versiones. Lo propio ocurriría con la retórica de la paz en el nivel interno. Mucho más complicada la retórica en favor de la guerra. Si no que le pregunten a Estados Unidos qué pasó en la época de Vietnam o a los franceses con respecto a Argelia. Las democracias liberales están consustancialmente ligadas a la idea de la paz.Creo que propiciar una crítica inteligente y bien intencionada -esa es la democracia- ayuda siempre en la estrategia que proyecta las acciones de un gobierno. La gente aprecia el debate, la controversia, la contraposición de argumentos bien fundamentados. Aunque se me esté saliendo el toque académico, esa aproximación ayuda.Ojalá una cuidadosa reflexión ayude al Gobierno a enderezar las cargas. Si somos justos, habría que decir que  esta Administración  no se merece la evaluación que muestran las encuestas. No es un modelo de perfección pero lo que dicen estas  no corresponde a sus ejecutorias. Odio calificar. Nada me costó más trabajo como profesor universitario. Y no lo estoy haciendo en esta columna.

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