Macro corrupción

Diciembre 24, 2016 - 12:00 a.m. Por: Fernando Cepeda Ulloa

Deplorable que el final de un año destacado como exitoso, se vea ensombrecido por informaciones sobre prácticas corruptas, al parecer, a muy alto nivel. Once millones de dólares en sobornos no es cantidad menor, así en República Dominicana y en Venezuela las cifras sean mucho más escandalosas.Pero nadie debe sorprenderse. Cuando se conocieron las revelaciones sobre los manejos corruptos de la brasileña Odebrecht, se podía inferir con buenas razones que en Colombia su comportamiento era similar y que las grandes contrataciones habían sido objeto de procedimientos similares. Ahora todo ha quedado claro. Y no por parte de investigaciones propias sino porque la misma compañía reconoció sus vitandos manejos y dio los datos sobre lo ocurrido en Colombia y otros países. Entre 2009 y 2014 según el documento oficial de la corte estadounidense. Como en el caso de la Fifa. Menos mal que hay guardián en la heredad... para Colombia y otros países.De entrada se puede excluir de esos malos manejos al director de la ANI, Luis Fernando Andrade, encargado de los contratos de infraestructura en gran escala. Con sólo escucharlo uno concluye que se trata de un funcionario eficiente, honesto, diligente. Una fortuna. Porque ante las enormes inversiones que estamos haciendo sería catastrófico una persona que no exhibiera las más altas calidades. No ocurre lo mismo, infortunadamente, en los casos de contratación regional y municipal. Juan Martín Caicedo, Director de la Cámara de Infraestructura, se ha ocupado de documentar la situación y de formular las denuncias correspondientes. No una, sino varias veces. Y con claridad, vigor y coraje. Por fortuna el Fiscal Néstor Humberto Martínez, ha tomado muy en serio esta situación, ha identificado motivaciones más significativas que el deseo de enriquecimiento ilícito y está consciente del nefasto impacto que lo que parece ser una vasta operación de organizaciones criminales tiene en el sistema político y, en general en la vida social, en el patrón de valores que debe guiar a los ciudadanos. Los ejemplos son dramáticos. Las informaciones aparecen casi todos los días, los sectores afectados son casi todos: el deporte, la salud, la educación, la administración de justicia, algunas universidades, clínicas, municipios, departamentos, agencias del gobierno, algunas iglesias, los programas que buscan mejorar la condición alimentaria de los niños o el bienestar de los ancianos, la oficina de migraciones, el súper proyecto de refinación en Cartagena (gracias señor Contralor por revelar un latrocinio mayúsculo). La lista es interminable... ¡Horror!Cuesta trabajo creer que la próxima campaña presidencial pasará este tema por alto. Creo que será un aspecto central junto con el de los Acuerdos de Paz. Y las Farc lo enarbolarán como una bandera principal.Sólo una acción concertada entre Fiscalía General, Contraloría, Procuraduría, personeros, jueces, Servicio de Inteligencia, y máxima decisión política, podría ponerle fin a una conducta que se ha tornado rutinaria. Y, por supuesto, toda la colaboración ciudadana. Como lo demuestra lo ocurrido con la Fifa y con Odebrecht sí hay maneras de identificar, describir y sancionar estos comportamientos corruptos no sólo en un país sino en varios simultáneamente. No hay disculpas. Ya la Fiscalía General ha mostrado su determinación y sabemos de resultados. En Cartagena por ejemplo. Lo de la Contraloría ha sido también contundente. Y el nuevo Procurador General ha anunciado que obrará con toda determinación.

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