Los supuestos de las Farc

Octubre 05, 2013 - 12:00 a.m. Por: Fernando Cepeda Ulloa

El suspenso con respecto a las revelaciones que harían las Farc sobre las conversaciones en La Habana, terminó a las 10 de la mañana del 3 de octubre, sin pena ni gloria. Su declaración permite identificar algunos de los supuestos que inspiran la posición negociadora de las Farc en La Habana:1. No hay vencedores ni vencidos.2. La responsabilidad por el conflicto y sus horrores es compartida con los gobiernos que ha tenido Colombia y con la sociedad toda.3. La negociación se hace entre partes que están en pie de igualdad y, por esta razón, el Gobierno o el sistema judicial colombiano o el Congreso no pueden constituirse en jueces con respecto a lo que ha ocurrido porque son partes responsables en el conflicto. No pueden ser juez y parte. 4. Por ello, tiene que haber siempre una bilateralidad en el proceso de decisiones. La unilateralidad en establecer la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras o en diseñar el Marco Jurídico para la Paz o el Referéndum, es rotundamente rechazada por las Farc porque no han sido producto de una negociación, o sea, porque han sido decisiones unilaterales. ¿Acaso reclaman un co-gobierno?5. El mismo supuesto se le aplica a la comunidad internacional. Según las Farc, tenemos soberanía jurídica absoluta y, por ello, qué digan la Corte Penal Internacional o los organismos de Derechos Humanos o los Tratados suscritos por Colombia, los tienen sin cuidado.6. Las Farc hacen una interpretación unilateral del Acuerdo General suscrito el 26 de agosto de 2012. Según ellos, el preámbulo forma parte de la agenda de conversaciones. Es decir la agenda de los seis puntos se enmarca dentro de ese preámbulo. Las reglas de funcionamiento, tan reiterativas en cómo se divulgan las conversaciones (los numerales 3, 4 y 5 del tema VI) se refieren a esta cuestión. El espíritu de esos tres numerales es el de que la información se proporcione conjuntamente por la Mesa. Con todo, las Farc dicen que el gobierno ha revelado aspectos que la opinión pública entendía que eran confidenciales pero que no lo son; y tan cierto es eso que ellos dicen no haber reclamado cuando el gobierno reveló esos asuntos en reuniones con partidos, gremios, etc. Por eso consideran que pueden hacer lo mismo, para lo cual apelan a una interpretación de la frase que está en el numeral 4 del punto VI: “Las discusiones de la Mesa no se harán públicas”. Entienden que el concepto “discusiones” no se refiere a los resultados o decisiones sino al debate, a la controversia, es decir, a las “discusiones”. No quiero imaginarme cuál será la interpretación del parágrafo final del numeral 6 del artículo V que al referirse a la implementación de los puntos acordados, dice: “Estos mecanismos tendrán capacidad y poder de ejecución y estarán conformados por representantes de las partes y de la sociedad según el caso”. La opinión pública está fatigada con la presencia de las Farc en los medios de comunicación, por la mañana, al medio día y por la noche. Esta sobrerepresentación mediática le ha hecho mucho daño al proceso. El éxito de los dos primeros años de negociaciones, que llevaron a la firma del Acuerdo General, se debió a la discreción que caracterizó esta etapa. Si algo falla ahora es la asimetría en el sistema de comunicaciones. ¿Qué partido, qué gremio, cuál institución o qué funcionario goza de ese privilegio diario? Es evidente que las Farc están haciendo una campaña política sin haberse desarmado.

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