Lo que está en juego

opinion: Lo que está en juego

Las elecciones no se inventaron para decidir cosas fundamentales. Ellas se deciden...

Lo que está en juego

Noviembre 23, 2013 - 12:00 a.m. Por: Fernando Cepeda Ulloa

Las elecciones  no se inventaron para decidir cosas fundamentales. Ellas se deciden vía una Constituyente o un referéndum. Cuando ello es imposible o no es viable, queda la guerra como “última ratio”, o sea , como última y única salida. Una vez que una sociedad se pone de acuerdo sobre las cosas fundamentales (Agreement on fundamentals, dicen los anglosajones), entonces se puede jugar (así, jugar ) a quién gana y quién pierde las elecciones para escoger presidente, congresistas, etcétera. Entonces sí, se puede ganar o perder sin que los perdedores pierdan todo, sin que se les derrumbe el universo. En las elecciones se deciden preferencias por políticas públicas y no, de ninguna manera, cuestiones de vida o muerte. La guerra o la paz no son tema de una elección. ¿Acaso los que ganan  con la tesis de la guerra podrían imponerles esta a los perdedores? ¿Es acaso la guerra una política pública? Jamás, a no ser una guerra internacional y estas están prohibidas por la Carta de la ONU. Por eso, ya no existen Ministerios de Guerra  sino de Defensa. Esta última es legítima. ¿Decidir una guerra civil por medio del voto? Impensable. Mucho menos en el caso colombiano, cuando la propia Constitución, en su artículo 22 dice: “La paz es un derecho y un deber de obligatorio cumplimiento”. La paz debemos buscarla todos. Es un deber constitucional. Y es un derecho. Otro  asunto es  cómo se logra esa paz. De allí, que cuando se trata de buscarla, luego de un conflicto interno, lo aconsejable es partir de un consenso nacional. Dividir a la ciudadanía  en torno del tema de la paz es prolongar un conflicto que puede ser aún peor que el que se trata de superar. Entonces, parto de la base de que nadie en Colombia está en favor de la guerra, por lo cual no tiene sentido plantear la confrontación electoral civilizada, democrática, en términos de partidarios de la guerra y partidarios de la paz.  Buena parte de los procesos de paz  son resultados de acuerdos que luego dan lugar a proceso electorales de diversa naturaleza. Pero siempre deben ser respetuosos de los acuerdos sobre la cosas  fundamentales, acción política sin violencia, tolerancia, respeto del adversario, y en nuestro caso, respeto del modelo político, económico y social  vigente. Lo demás, siendo muy significativo, la política de salud, educativa, de infraestructura, de desarrollo rural, de vivienda, forma parte del necesario debate democrático y la ciudadanía apoyará unas y la suerte de los partidos y de los gobiernos se jugará sobre esa base. Pero eso no es guerra y paz. Por ahora, las propuestas son así: paz y continuidad de las política actuales (Santos); paz sin continuidad de esas políticas (Navarro); paz sin Santos (Clara López); “paz sin arrodillarse frente al terrorismo y con otras políticas” (Zuluaga).  Pienso que estas elecciones son mirando al futuro y no al pasado. Para abrir esperanzas y no para crear nuevos odios. Para unir al país en torno de lo fundamental, LA PAZ, y no para crear nuevas divisiones y estigmatizaciones. Esto es, para promover las mejores políticas públicas que lleven a consolidar la paz sobre  bases firmes.  

VER COMENTARIOS
Columnistas