La liberación del votante

Enero 05, 2014 - 12:00 a.m. Por: Fernando Cepeda Ulloa

La lealtad partidista ya no es la característica predominante. Liberales o conservadores de toda la vida, son ya una especie rara. Eso ya no se ve ni en los dirigentes más connotados. Por eso se habla de que fulano es de origen conservador y sutano es de origen liberal. Y así ocurre en casi todos los países. Francia es un ejemplo notorio. Allá se inventó el concepto de emancipación o de liberación del votante. Y entre nosotros, a partir del 91, el proceso se aceleró. La última encuesta del Dane sobre Cultura Política trae datos reveladores: que los colombianos que militan en un partido político no llegan al 30% de los mayores de 18 años.El proceso electoral de 2014 se adelantara en un escenario de votantes emancipados en su gran mayoría. Algunos han votado siempre, otros oscilan entre el abstencionismo y el voto, y no pocos están indecisos. Y, por lo menos, un 21,1% no ha votado ni quiere votar. Quiere ello decir que el contenido de las campañas va a ser importante; que la imagen de los candidatos, también. Y que, en esencia, el mensaje puede ser determinante.La campaña comenzó hace mucho tiempo. Formalmente, la presidencial se iniciará a partir del 25 de enero. Sabemos que la elección de Senado está presidencializada. Y si hay elección de Alcalde Mayor de Bogotá, antes del 9 de marzo, con mayor razón, porque en la contienda estarían jugando aparte de Álvaro Uribe la de un candidato presidencial que no fue, eventualmente Francisco Santos, para la Alcaldía y la tan esperada del candidato presidencial del uribismo, Óscar Iván Zuluaga. ¿Un triunfo uribista en Bogotá tendría algún impacto en las otras candidaturas uribistas?, y al revés, ¿una derrota al uribismo en Bogotá tendría un efecto negativo en las mismas? Complejo, difícil, arriesgado.Y si no hay elección de Alcalde, ¿cómo sería el juego político de Petro que proclama que hubo un complot para sacarlo del juego ahora y siempre? El panorama no es fácil. Tiene un ingrediente desconocido e impredecible. Hay un factor que muestra la encuesta del Dane que debe dar lugar a importantes rectificaciones. Tiene que ver con la incredulidad en el sistema electoral. ¡El 58% de la población de 18 años y más desconfía de la contabilidad de los votos en su municipio y el 61% piensa lo mismo con respecto al conteo nacional! Un reconocido profesor español afirmó en el Foro del Diálogo Interamericano-OEA-CAF, en Washington D. C., hace tres meses, que el 22% de los votos contabilizados en Colombia eran producto de fraude (!) Está pasada la hora de devolver a los ciudadanos la fe en el sistema electoral y en la Autoridad que lo administra. ¿Será que basta con una campaña publicitaria?De otra parte, la idea de que la política es corrupta es la razón que alegan muchos ciudadanos para no votar. Por ejemplo, el 61.4 % de quienes están entre 41 y 64 años. A otros los inhibe el desinterés, o las promesas incumplidas o la incredulidad en el proceso.Colombia tiene una tradición electoral que supera con creces la de muchas democracias, en nuestra región y en otros continentes. Eduardo Posada Carbó, desde Oxford, ha trabajado y continúa haciéndolo para documentar esta fortaleza. Es importante divulgar sus trabajos y no permitir que ella se esfume. La transparencia electoral y la credibilidad en el sistema electoral son virtudes esenciales de la vida democrática.

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