¿Izquierda fracasada?

Diciembre 12, 2015 - 12:00 a.m. Por: Fernando Cepeda Ulloa

En las últimas semanas, la izquierda latinoamericana sufrió  estruendosos fracasos. El de Bogotá después de doce años de control de la ciudad fue el anuncio de descalabros aún mayores. El triunfo de Macri en Argentina y el de la Mesa de Unión Nacional en Venezuela, éste último agravado por la agresividad verbal que caracterizó la campaña brutal que tanto el Presidente Maduro como Diosdado Cabello, presidente de la Asamblea, desplegaron  para intimidar a la oposición.Un gran interrogante es el de saber por qué después de tanta desmesura, el domingo en la noche la retórica era de apaciguamiento y de reivindicación de un triunfo de “la democracia y de la Constitución”. Hay muchos rumores, pero  no hay una respuesta convincente. Es que el mismo día de la votación,  decisiones como la de  revocar las credenciales de los expresidentes  y los gestos y el vocabulario que la  acompañaban sugerían que las cosas, finalmente, no iban a ser como fueron.Pero ese no es el tema. De lo que se trata es de mostrar la debacle electoral de un gobierno y un  movimiento político que abusaron del poder. Cuesta trabajo verificar que los grupos que integraron la oposición resistieron y lograron una victoria  inesperada por su dimensión. Porque hasta un éxito se esperaba, pero no de ese tamaño.Lo aleccionador es que se trataba de un gobierno radical que, a diferencia de Cuba o Nicaragua, contó con recursos multimillonarios para consolidar su revolución. Se malbarató el dinero, se malgastó la idea revolucionaria. Se destruyó una esperanza alimentada por una fabulosa renta petrolera. Ahora se habla de desgobierno, de megacorrupción y se mencionan cifras enormes que se esfumaron.El jueves se posesionó, en medio de unos episodios indignos de una mediocre telenovela, el Presidente Macri. Un estadista, moderado, serio que tuvo como inmediato predecesor  no a la señora Kirchner sino al Presidente del Senado que asumió la presidencia por doce horas, un político que, en buena hora, se mostró mesurado, tranquilo y con una retórica de apaciguamiento.Y lo de Bogotá, que fue el preámbulo, si son ciertas las informaciones sobre miles de contratos de última hora, es otro ejemplo de desmesura, de irrespeto por las más elementales normas de buen gobierno.De otra parte, el gobierno de la señora Dilma Roussef está en aprietos. Y el de la respetada señora Bachelet también, afectado por denuncias de corrupción, en buena parte ligadas a la financiación de la campaña presidencial.Venezuela, Argentina, Brasil, Chile y Bogotá son modelos diferentes de una izquierda, más radicales en unas partes que en  otras. Pero izquierda que no se resigna a perder el poder porque no entiende la democracia (excepto Chile, y esperamos Brasil) como una legítima y conveniente alternación  en el poder. Ya veremos cómo será su comportamiento desde la oposición en Argentina o desde el Ejecutivo reforzado en Venezuela.Todo un repertorio de experiencias políticas  e institucionales que dejará muchas lecciones sobre la verdadera naturaleza de algunas expresiones de izquierda en contraste con el comportamiento, ya visible, de otras. Mucho por observar, por criticar y por admirar. Ya veremos.El próximo domingo se realizará la segunda vuelta de las elecciones regionales en Francia ¿Otro descalabro para la izquierda? Y en España se esperaba para  el 20 de diciembre un triunfo del PSOE, el partido de izquierda, hoy en la oposición ¿Ocurrirá?

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