“Impotencia, indiferencia”

Junio 04, 2016 - 12:00 a.m. Por: Fernando Cepeda Ulloa

Tenebroso. Infierno. Terrorífico lugar. Son los calificativos que usa El Tiempo (editorial, 31 de marzo) para referirse a esa zona de horror y de espanto, coloquialmente designada ‘Olla’; a eso que el Alcalde de Bogotá ha denominado república independiente. Se habla mucho de falta de presencia del Estado en regiones apartadas de Colombia, pero aquí hablar de la ausencia del Estado es incoherente. Difícil imaginar localización más cercana a todos los poderes del Estado, que la del ‘Bronx’. La expresión correcta sería impotencia del Estado. Desentendimiento de la sociedad. Predominio de la indiferencia.Simultáneamente el absurdo secuestro de Salud Hernández y otros periodistas, mostraba una situación que la propia víctima del infame procedimiento del ELN describía como otra república independiente, ésta sí lejana de los centros de poder pero en zona estratégica. La simultaneidad de estas ocurrencias habla elocuentemente de la urgencia de fortalecer lo que los anglosajones denominarían la capacidad del Estado para obligar al respeto del Estado de Derecho. Es lo que se está resolviendo en La Habana y lo que habrá que afrontar con mucha determinación en los días, meses y años venideros.El Cartucho, Bronx, Catatumbo (mejor decir las zonas de frontera), las comunas de Medellín (a la manera de muchas favelas en Río de Janeiro), son algunas de las manifestaciones que con características diferentes revelan fenómeno muy preocupante: el de las nuevas formas que ha venido adoptando el crimen organizado (y el desorganizado) no sólo en Colombia sino en otras partes del mundo. Mezcla de guerrillas, carteles de drogas ilícitas, minería ilegal, contrabando, extorsión, secuestro, delincuencia común, ¡qué sé yo! Algunos la denominan ‘guerra híbrida’. El Salvador después de acordada la paz en Nueva York-Chapultepec (1991-92), Guatemala (los Maras, Barrios 18) y México con las indescriptibles matanzas en lugares cercanos a la frontera, son ejemplos de las nuevas formas del crimen organizado. Ciudades supermodernas no son ajenas a estas actividades criminales.Lo que el Alcalde de Bogotá acaba de hacer frente al Bronx -operación realmente de guerra inteligente, aunque sin muertos ni heridos, que comprometió más de dos mil miembros de Policía, Ejército, Fiscalía, etc.- para controlar unos cuantos metros cuadrados, ilustra brutalmente lo que está ocurriendo y lo que podría ocurrir. Una operación de esta dimensión, que requirió planeación de cuatro meses, ilustra las nuevas amenazas que nos confrontan hoy y nos confrontarán más adelante. Es tema que no puede agotarse en los fugaces informes de prensa. Daniel Mejía, académico y en buena parte responsable de esta importante operación, debiera propiciar un estudio interdisciplinario que respondiera preguntas claves: ¿cómo se inició esa ‘Olla’ criminal?, ¿cómo se desarrolló?, ¿por qué no se confrontó inicialmente?, ¿qué explica tanta tolerancia e indiferencia frente a desafío criminal de esa magnitud?, ¿por qué la impotencia del Estado?En Colombia tenemos profesionales de la violencia: exguerrilleros, exmiembros de las Autodefensas, sicarios, etc. Son trashumantes, pasan de una organización criminal a otra.Annette Idler ha hecho un trabajo incomparable sobre la situación de la frontera colombo-venezolana. Pronto será publicado en Inglaterra. Ojalá ayude a entender y a confrontar lo que está ocurriendo en nuestras fronteras. Es la contribución de un viejo centro universitario de la Universidad de Oxford al entendimiento de una de las más peligrosas amenazas a nuestra soberanía y a la paz regional.

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