Farc - droga

Farc - droga

Abril 13, 2018 - 11:50 p.m. Por: Fernando Cepeda Ulloa

Son muchos los interrogantes. ¿El caso ‘Santrich’, en el barrio Modelia de Bogotá, es el único? ¿Obraba a título personal? ¿y qué planeaba hacer con tanto dinero? ¿Se trataba de una acción dirigida al enriquecimiento personal o este dinero tenía otro destino?

Preguntas basadas en el supuesto -todavía no demostrado judicialmente- de que existen evidencias contundentes y concluyentes, según el presidente Santos y el fiscal Martínez. Y, este último, añade que son copiosas.

¿Quién puede suministrar diez toneladas de cocaína? ¿Acaso, solamente los frentes disidentes de las Farc, que fueron los que se desarticularon del Proceso de Paz? La cifra de diez toneladas es interesante. Un informe en el diario El Universal del 30 de marzo de 2018, que se autocalifica como el gran diario de México, trae en primera página una información basada en el estudio elaborado por la Universidad del Rosario, en Colombia, y señala que las grandes organizaciones colombianas como el Cartel del Norte del Valle, las Autodefensas Unidas de Colombia, los Rastrojos y los Urabeños, que podían garantizar el suministro de hasta diez toneladas de cocaína mensualmente a los grupos mexicanos han desaparecido o están debilitadas. Esta información es tomada del estudio de la Universidad del Rosario. Impresiona que la cifra sea la misma que ahora se menciona.

La noticia dice que entonces los carteles del narcotráfico de México tienen que desplegar un mayor número de compradores porque en lugar de trabajar con un sólo proveedor capaz de suministrarle diez toneladas (otra vez la misma cifra), ahora tienen que encontrar diez diferentes que les entreguen una cada uno. En la misma noticia (página A-20), se dice que el estudio de esta universidad confirmó que los carteles mexicanos fueron clientes compradores de cocaína de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc). La noticia sigue refiriéndose al informe de la Universidad del Rosario y, haciendo una cita del mismo, dice que en la costa colombiana del Océano Pacífico y en Ecuador: “Los principales compradores eran los mexicanos, mientras que los frentes de las Farc en la frontera con Venezuela, les vendían a diversos compradores, entre ellos a funcionarios corruptos en el Ejército venezolano”. Habrá que leer el informe completo pero hay unas coincidencias notorias con lo que se ha revelado en el caso ‘Santrich’.

Hay más interrogantes. El Embajador de Estados Unidos, hace varias semanas, comentó en entrevista con María Jimena Duzán, que las Farc no habían cumplido con la obligación que les imponía el Acuerdo Final de entregar la información sobre el negocio de la droga… y con alguna resignación dijo: ha pasado un año y ya para qué. Para un buen entendedor…

Cabe preguntar si ninguna agencia de investigación en Colombia se tomó el trabajo de hacer un seguimiento que permitiera verificar si las Farc estaban cumpliendo con uno de los compromisos más importantes del Acuerdo Final. Aún el propio partido Farc debería haberse preocupado por este tema porque no es un asunto menor del Acuerdo.
Es que fue enorme la generosidad del Gobierno y de la sociedad colombiana y hasta de los Estados Unidos y de la Comunidad Internacional, al aceptar que el negocio del narcotráfico, que había alimentado y de qué manera el conflicto armado interno en Colombia, podía considerarse un delito político y pasarse por alto.

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