¿Errores judiciales?

Diciembre 19, 2015 - 12:00 a.m. Por: Fernando Cepeda Ulloa

¿Cómo aceptar que la justicia sea sinónimo de injusticia? Para responder este descomunal interrogante nueve investigadores franceses publicaron en 2006 el resultado de sus averiguaciones sobre 10 ‘Grandes Errores Judiciales’, en un libro que tiene 620 páginas.Entre nosotros recordamos el caso de Dreyfus, a finales del Siglo XIX, del cual se dijo que no había sido un error judicial sino un crimen judicial. Los otros no están en nuestra memoria. Dos grandes escritores han pasado a la historia como luchadores insignes en favor de la verdad: Voltaire en el Siglo XVI y Zola en el caso del Capital Alfredo Dreyfus. Las motivaciones políticas no han sido ajenas a algunos de estos ‘errores’.Infortunadamente no siempre ha existido una rectificación contundente. En una democracia se crean instancias -de las cuales mucho se abusa- para contrarrestar el riesgo de las equivocaciones de buena fe. Porque, eso es bien claro, la justicia administrada por humanos no es infalible.La Corte Suprema de Justicia de Colombia, en un caso que merecería un análisis académico riguroso, acaba de dar ejemplo de cómo rectificar un error que mantuvo en un sitio de reclusión por más de ocho años, al coronel del Ejército Alfonso Plazas Vega. El asunto es particularmente interesante y hasta emblemático, porque en este caso la propia Corte Suprema de Justicia, como institución, era víctima del monstruoso criminal asalto del M-19 al Palacio de Justicia y de la respuesta militar al mismo, una acción que desde entonces ha dado lugar a una controversia que no termina. La Corte ha dicho, sin atenuantes, que el coronel Plazas Vega es inocente. Que las pruebas aportadas no eran convincentes. ¿Cómo jueces y Tribunales pudieron condenarlo a 30 años de prisión? Es admirable que sea la propia institución, víctima de este episodio horrendo, la que desestima decisiones judiciales anteriores. Aquí cabe preguntarse qué es más perturbador, si el acto criminal de la toma del Palacio o el error judicial que condena a 30 años de prisión al Oficial que se jugó la vida para asegurar el rescate de más de 200 personas. Al parecer todo es más que infortunado en este nefasto episodio: el asalto, los problemas que tuvo la respuesta militar y los silencios, demoras y errores judiciales que lo han acompañado.Con todo, es consolador que la Corte Suprema, así sea tardíamente, reivindique la credibilidad en la vigencia de la Ley y en una Justicia justa. Duele tener que escribirlo así. Familiares de los desaparecidos rechazan el fallo. Lo propio había ocurrido con familiares, amigos y estudiosos del tema, cuando el Coronel fue condenado.Difícil encontrar un episodio más dramático y doloroso que el del Holocausto en el Palacio de Justicia. Es que fue obra de seres humanos contra otros seres que ostentaban la más alta investidura, los más altos Jueces de la República. Simplemente, porque a los dirigentes del M-19 se les vino en gana. Sin ninguna otra consideración. El desastre de Armero que dejó más de 25.000 muertos, días después, tiene proporciones bíblicas pero fue obra de la naturaleza y, algunos dicen, ayudada por la imprevisión humana.Colombia ha sido un Estado de Derecho, aún en las situaciones más difíciles. Este caso lo demuestra. Refleja muy bien nuestro apego al derecho pero, también, las debilidades escandalosas de nuestro sistema judicial.

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