Encuentros

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Septiembre 08, 2017 - 11:50 p.m. Por: Fernando Cepeda Ulloa

¿Que Pastoral? ¿Que Política? ¡Espero que este debate que lleva varias semanas haya quedado despejado!

Quizás la frase del Papa más reveladora a este respecto, es la que les dijo a los obispos colombianos: “Ustedes no son ni técnicos ni políticos, ustedes son pastores”. Era también una forma de describirse a él mismo. Es que el mensaje evangélico gira en torno de la paz, el perdón, la reconciliación, la justicia y la equidad.

Es bien claro que el Sumo Pontífice viene a un país donde durante los últimos siete años se ha tramitado un proceso en el cual, los conceptos anteriores son de la esencia, es imposible pedirle que, para no ser mal interpretado, que para que no lo matriculen con uno u otro sector de opinión, se abstenga de utilizarlos. Es que entonces no tendría de que hablar. Otra cosa es la manera como unos u otros interpretan lo que dice o, de buena fe, perciben su mensaje. Claro, existe la teoría de la percepción selectiva según la cual cada uno capta lo que quiere oír, por ello es tan difícil comunicarse, sobre todo en materias controversiales, porque cada persona escucha de manera diferente.

En la vida académica sufrimos ese fenómeno todos los días. Y aunque parezca increíble lo he vivido al más alto nivel. Es el precio que hay que pagar por ejercer el oficio de opinar, hablar, controvertir.

En el caso de este maravilloso encuentro del Papa con sectores tan diversos de la sociedad colombiana, es fácil darse cuenta de que cada uno está haciendo lo suyo y por eso algunos critican algunas expresiones del Papa, otros las validan porque la identifican con su propia perspectiva y, seguramente, muchos la entenderán en su genuino sentido. “Mi paz os dejo, mi paz os doy” es la expresión del propio Jesucristo.

Es posible que los discursos en Villavicencio, Medellín y Cartagena susciten, otra vez, opiniones dispares, pero no los he escuchado porque no se han pronunciado todavía, cuando estoy escribiendo esta columna. La verdad verdadera es que el Papa ha sido muy cuidadoso en no hacer alusiones concretas a la situación colombiana. Inclusive, ha hablado de un esfuerzo en favor de la paz que lleva décadas, con lo cual ha buscado cobijar, si que quiere, a los sectores hoy en desacuerdo.

Para mí lo más importante es que el Papa ha revivido, ha fortalecido -y de qué manera- los sentimientos religiosos de sus feligreses católicos en Colombia. Ojalá no se debilite.

Un buen pastor. Ha sido un fenómeno apoteósico dicen los diarios El Tiempo y El Nuevo Siglo. Excelente coincidencia. Realmente, ha sido un fenómeno desbordante que, de alguna manera, revela que hay un país anhelante de liderazgo, de orientación, de tener alguien en quien confiar, en quien creer.

Los políticos colombianos, en evidente decadencia, se estarán preguntando cómo fue posible que una persona desconocida para todos hace algunos años es hoy una figura mundial que ejerce un liderazgo iluminado, así sea controversial. Ojalá se den cuenta que lo más importante en el caso del Papa ha sido la coherencia entre sus palabras y su estilo de vida. Entre su mensaje y su comportamiento. Es la autenticidad. Es la sencillez. Es la sinceridad. Es la transparencia. Eso es lo que todos observan y admiran.

En buena hora, Santo Padre.

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