El punto cuarto

Diciembre 07, 2013 - 12:00 a.m. Por: Fernando Cepeda Ulloa

 A primera vista sería el punto más fácil de las conversaciones en La Habana. Su enunciado es sencillo: “Solución al problema de las drogas ilícitas”. Uno se inclina a decir, que se conozca no hay solución. Hay diagnósticos e iniciativas puntuales para reducir el daño, hay propuestas para legalizar la marihuana, pero no para las otras, la cocaína, la heroína  y las demás. En el punto cuarto  se habla de planes integrales de sustitución de cultivos con participación de las comunidades y con miras a la recuperación ambiental. También se mencionan los programas de prevención del consumo y salud pública y la solución del fenómeno de producción y comercialización de narcóticos, el aspecto más difícil de todos porque es la médula del negocio más rentables en el mundo. Como ha ocurrido con otros puntos, las Farc han presentado una ampliación de esta agenda y la ONU una multiplicidad de propuestas resultantes de los foros de participación. Y de esto se conoce muy poco, casi nada. Pero, ¿y el meollo del asunto? ¿Cuál es el ingreso que reciben las Farc por el negocio criminal de las drogas ilícitas? El Ministro de Defensa repite por aquí y por allá, que son US$4.500 millones anuales. El profesor Mejía, director del Centro de investigaciones de la Universidad de Los Andes, sostiene que son  cinco mil. ¿Se discutirá a que monto llega este tesoro de las Farc?  ¿Cuánto dinero han gastado y cuánto acumulado de él? ¿Se sabrá  dónde  están  esos dineros? ¿En caletas? ¿En bancos? ¿En qué países? La clave es qué destino recibirán esos dineros. ¿Para reparar a las víctimas? Ojalá. Apenas justo. Otros precisan que para indemnizar a los guerrilleros rasos, una especie de cesantía (!). Versiones, unas más perversas que otras, dicen que se irán a financiar su participación en la vida política. No se percibe ningún interés público  en esta materia tan importante. No hay un debate. En algunos círculos se argumenta que estas cifras son más que exageradas y que se debe considerar como sería la financiación estatal de las actividades políticas de las Farc cuando pasen a ser una fuerza política desarmada. Los más audaces se preguntan si al tiempo que habrá una dejación de las armas habría una dejación de este tesoro, o si sería objeto de la reciente ley de extinción de dominio, aprobada por el Congreso y liderada por el senador Juan Manuel Galán. El punto cuarto vuelve al tema, un tanto ilusorio, de la “solución del fenómeno de producción y comercialización de los narcóticos”. Ya el Fiscal fue enfático en  desestimar una de las propuestas de las Farc, coca sí, cocaína no. Sabemos que el dinero de las drogas ilícitas catapultó el  poder de las guerrillas, de las autodefensas, de las bandas criminales, exacerbó la corrupción y debilitó las instituciones. Ha sido la mayor amenaza a la gobernabilidad democrática, a nuestro sistema de valores, a nuestra concepción de la vida, para volverla un  intento de  enriquecimiento fácil, ostentación y despilfarro.Así las cosas, el punto cuarto  no es tan fácil como parecería... A no ser que prefiramos no adentrarnos en sus complejidades.

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