¿Diálogos sin límites temporales?

Octubre 26, 2013 - 12:00 a.m. Por: Fernando Cepeda Ulloa

Que no tengan afán. Que 50 años de conflicto no se pueden superar en unos cuantos meses. Así hablan las Farc. La ciudadanía se inquieta al verificar que no se avanza y el presidente Santos la interpreta cuando da la consigna de ¡avanzar, avanzar, avanzar!Las conversaciones llevan tres años y algo más si nos atenemos a lo que informó el presidente Santos a la Asamblea de la ONU, en Septiembre de 2012 y no se ha completado el primero de los seis puntos de la Agenda pactada. Existen tres reservas de gran envergadura: latifundios, zonas de reserva campesina y el difícil tema de la industria extractiva. Y el segundo tema lo volvieron 99 puntos. ¿Qué dice el Acuerdo General? Habla de concluir el trabajo “de manera expedita y en el menor tiempo posible”. Dice que la sociedad espera un “pronto acuerdo” y que hay que llenar esa expectativa. ¿Acaso se requiere un párrafo más reiterativo? La línea final habla de la “duración” pero tan solo para decir que “estará sujeta a evaluaciones periódicas de los avances”.Humberto de la Calle ha dicho que el Presidente está evaluando. Pero la evaluación tan solo sirve para establecer la duración y no la suspensión o la terminación de las conversaciones. Algunos dirán que por qué no, que tan corta. No es lo mismo. El gobierno ha utilizado dos expresiones contenidas en este punto del Acuerdo: evaluación y avances.Escudriñando el Acuerdo se encuentra que las conversaciones serán “ininterrumpidas”. O sea, no pueden finalizar sin un Acuerdo para la terminación del conflicto, lo cual es coherente con el preámbulo cuando declara que Gobierno y Farc tienen la “decisión mutua de poner fin al conflicto”. Léase bien, no la voluntad, no la intención, no el deseo: LA DECISION MUTUA. Esta afirmación se reitera cuando se asevera “con la disposición total del Gobierno Nacional y de las Farc-ep de llegar a un acuerdo”. ¿Acaso se requiere más contundencia? ¿Y por qué para las Farc prolongar las conversaciones es de la esencia? Simple: las Farc consideran que añadir a su actividad rutinaria unas conversaciones políticas que encuentran eco diario en todos los medios de comunicación ofrece una ventaja descomunal. Ellos creen que con eso ganan en legitimidad. Que cada día aparecen como más fuertes. Y que, así, se hace evidente que el Gobierno conversa con ellas porque no encuentra otra salida. Ese pensamiento los fortalece en la creencia de que está bien hacer esperar al gobierno y aprovechar al máximo las nuevas ventajas, aparte de la tranquilidad que el ambiente de La Habana le ofrece a sus comandantes. Lo contrario le ocurre al Gobierno. La ciudadanía no comparte tanta arrogancia, tanta altanería, tanta comodidad en las Farc. Y el apoyo internacional va perdiendo significado, mientras lo que se vio como una decisión corajuda y audaz adquiere matices de debilidad. Ello explica por qué las Farc jamás se han levantado de la mesa. Esta decisión la han tomado siempre los gobiernos de turno en estos treinta y más años de negociaciones, porque no aguantan más. Eso no le ocurre ni le ocurrirá a las Farc si los medios de comunicación están a su alcance. Mientras gocen de inmunidad y los demás, gobierno, civiles, Fuerza Pública estén expuestos a lo peor. Ahí está Tumaco como símbolo dramático de la asimetría. Paciencia, mucha paciencia..., hasta cuando esta se acabe. Como ya ha ocurrido tantas veces. El Acuerdo dice que las conversaciones serán ininterrumpidas. ¿Y la paciencia?

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