Coaliciones

Coaliciones

Enero 12, 2018 - 11:50 p.m. Por: Fernando Cepeda Ulloa

Del bipartidismo (con facciones) a las coaliciones. Esta es la evolución que experimentó el Sistema Político Colombiano como consecuencia del modelo electoral adoptado por la Constitución de 1991: el sistema de dos vueltas para la elección presidencial.

Este sistema es una invitación al faccionalismo en la primera vuelta. Y a las coaliciones en la segunda. Más claramente, a sólo dos coaliciones en la Segunda Vuelta. Es muy difícil ganar en la primera (tan sólo Álvaro Uribe lo alcanzó en 2002 y 2006). Ahora, ante el temor de que se propone ganar de la misma manera con el candidato del Centro Democrático (todavía en veremos), todas las demás fuerzas políticas han buscado hacer lo propio o, por lo menos, bloquear ese triunfo del Centro Democrático para forzar una segunda vuelta.

Pero en esta ocasión, con más de 50 candidaturas que han derivado en 6 o 7, la incertidumbre ha llegado a niveles muy altos y ya lo que preocupa es si se lograría pasar a la segunda vuelta. De ahí todo este ruido sobre si se pueden o no construir coaliciones para la primera vuelta. En teoría, diría que eso va contra la naturaleza de este Sistema Electoral. Y por eso tantas idas y venidas, tantas cartas, reuniones, procedimientos, etc., y tan pocos resultados. Funciona la de Sergio Fajardo a la cual muchos quisieran colgarse.

¿Cuál es la naturaleza del sistema de dos vueltas? La primera invita y estimula las divisiones para que se mida la fuerza real de cada partido, facción, movimiento, grupo o personalidad. Conocidos los resultados, o sea con las cartas destapadas, es inevitable que en la segunda vuelta existan dos coaliciones que hay que construir en tres semanas, entre el 27 de mayo y el 17 de junio. Cada fuerza decidirá cómo participa en la segunda vuelta: ¿Se abstiene? ¿Deja en libertad a sus votantes? ¿Negocia el apoyo a una de las sobrevivientes? Es bien claro: hacer coaliciones para la primera es complicadísimo; para la segunda, inevitable y hasta predecible. Entonces, muy difícil ganar en primera vuelta y más todavía construir una coalición enorme. A no ser que la votación del 11 de marzo se convierta en una primera vuelta que no deje otra salida a varias de las fuerzas políticas. Por eso, tan grande incertidumbre.

Hacer coaliciones a ciegas o con base en sondeos de opinión no es lo más aconsejable. Cada candidato cree ser más poderoso electoralmente que sus eventuales aliados. Se requiere mucha generosidad para llegar a un acuerdo. Y esa es virtud bastante escasa en la vida política. La Coalición Colombia hizo gala de esa virtud y escogió a Sergio Fajardo. Supongo que no fue fácil. La opinión, según las encuestas, los va premiando. Van punteando. El Centro Democrático está pasando por una etapa compleja. En los demás hay súplicas y propuestas de un lado y del otro pero nada se materializa.

En todo caso, si no se registra contundente triunfo en la primera, habrá coaliciones en la segunda. No debemos olvidar que hay por lo menos cinco jugadores que, sin ser candidatos, pueden incidir en los resultados: los dos hermanos Galán, Sofía Gaviria, Vivianne Morales y Juan Carlos Pinzón. Los abstencionistas de la primera pueden también ser decisivos. Y en la segunda muchos votarán en favor de su odio preferido.

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