China y Colombia

China y Colombia

Julio 26, 2014 - 12:00 a.m. Por: Fernando Cepeda Ulloa

Algunos se preguntan por qué el presidente de la República Popular China, XI Jing Ping, en sus dos recientes visitas a la región se abstiene de visitar a Colombia. En la primera estuvo en Costa Rica, México y Trinidad y  Tobago. Y, ahora, en la segunda, estuvo en Brasil donde se celebró la cumbre de los países Brics, Venezuela, Cuba y Argentina. Los intereses son principalmente el petróleo, la minería y la infraestructura. En Venezuela, su principal socio, la deuda sobrepasa los cincuenta mil millones de dólares. Ya se habla de que Venezuela está secuestrada por China. Y los chinos se cuestionan hasta qué punto pueden continuar financiando a un país quebrado. Es un intercambio de petróleo por préstamos. En Cuba, aparte de otros temas, es la refinería de Cienfuegos. En Argentina la modernización del ferrocarril. También venta de armas a Venezuela, Bolivia, Perú y otros. En general, los clientes son los países de la Alianza Bolivariana (Alba). Los préstamos a Ecuador van por doce mil  millones de dólares, en Argentina merodean los treinta mil millones, y no mencionamos el dudoso proyecto del canal en Nicaragua, cercano a los ochenta mil millones.Sumados estos préstamos exceden el total de los que en el mismo periodo han  concedido  a la región el Banco Mundial, el Interamericano y el Eximbank. Desde 2005 hasta 2011 el total llegaba a setenta y cinco mil millones de dólares. Desde entonces la suma se ha incrementado notoriamente.Colombia no aparece en este balance. ¿Por qué? El interrogante merece una respuesta más enjundiosa. Se habló en algún momento de que China iba a recuperar el río Magdalena. Entiendo que ya no es así. Y está la Alianza del Pacífico que tiene todo el interés para Colombia y que, claro, debe mirar principalmente hacia China. ¿Entonces?No obstante, hay que recordar que la compañía China Emerald Energy sufrió 24 ataques entre 2010 y 2011 de las Farc,  incluido el secuestro de tres empleados chinos. También ha experimentado dificultades (bloqueos, sabotajes, etc.) en la mina de Marcona en Perú, en la Sierra Grande en Argentina, en Puebla, México,  en la mina de Tomorocho;  en Orellana y  Tarapoa, Ecuador. Y, por supuesto, ha tenido éxitos.En Europa se habla de ‘Chináfrica’, dada la inmensa presencia de China en ese continente. No es menor en Latinoamérica. Y no es que estén muy satisfechos con su trato con América latina. Hay problemas. Se dice que realizarán en noviembre la cumbre de los países de Apec y más tarde una cumbre presidencia de los países de la Celac, la nueva OEA latinoamericana sin Estados Unidos y Canadá.En ocasiones, los condicionamientos de los créditos chinos son más estrictos que los de la banca convencional, aunque las tasas de interés son menores. No hay límites con respecto a las políticas macroeconómicas y son más condescendientes en lo relacionado con los requerimientos e materia de medio ambiente. Sí los hay en materia de compra de equipos, contratación de trabajadores y acuerdos de ventas.Ante estos hechos, urge mirar más a fondo el asunto de las relaciones con China desde una perspectiva nacional, regional y global.Los datos citados han sido tomados de un reciente trabajo del sinólogo Evan Ellis y del informe de Gallagher, Irwin y Koleski. En Cali realicé hace unos meses un foro sobre el tema con la experta en China, Margaret Myers, auspiciado por Fenalco.

VER COMENTARIOS
Columnistas