Cese bilateral

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El tercer punto del Acuerdo suscrito en La Habana el 26 de...

Cese bilateral

Julio 11, 2015 - 12:00 a.m. Por: Fernando Cepeda Ulloa

El tercer punto del Acuerdo suscrito en La Habana el 26 de agosto de 2012 reza: “Fin del conflicto. Proceso integral y  simultáneo que implica 1. Cese al fuego y de hostilidades  bilateral y definitivo; 2. Dejación de las armas. Reincorporación de las Farc-EP a la vida civil -en lo económico, social, político- de acuerdo con sus intereses. Y así vienen cinco temas más, de gran significación y complejidad. Por sí solos, cada uno genera una negociación intensa y de gran alcance. Ello es lo que implican las palabras que introducen el tema: proceso integral y simultáneo.Voy a recordar la experiencia de ese proceso que se considera exitoso, el de El Salvador (1991-92). Y para ello acudo al mejor testimonio al respecto que es el libro de Marrack Goulding, Peacemonger, exdiplomático británico, curtido en varios proceso de paz y figura clave en la parte final de este proceso que fue mediado por el secretario general de la ONU, Javier Pérez de Cuéllar, y que contó con el apoyo público de la Unión Soviética y Estados Unidos y el beneplácito de Fidel Castro. El Acuerdo de Paz se suscribió el 31 de diciembre de 1991 en la sede de la ONU en Nueva York. Se formalizó el 16 de enero en los Jardines de Chapultepec, en México. Y, luego, vino un proceso tortuoso sobre el cual pueden dar testimonio Bernard Aronson y Joaquín Villalobos, entonces comandante del Fmln. Después de muchos altibajos, intentos de esconder armas, etc. (páginas 226-241, traen el minucioso y fascinante relato), el Cese Bilateral definitivo se suscribió el 15 de noviembre de 1992.No es cierto,  como dicen algunos, que esta es la primera vez, se refieren al comunicado de las Farc del 8 de julio de 2015, que hablan de un cese definitivo. El concepto ya está en el primer documento público. En los últimos meses han jugado con el concepto indefinido. El cese unilateral que anuncian es para preparar, con la contraparte, el definitivo, o sea, el contemplado en el artículo tercero del Acuerdo, que todavía está por desarrollarse. Y ello en respuesta no a la propuesta que hizo Humberto de la Calle con la autoridad de ser el Jefe de la Negociación sino a una solicitud de los países acompañantes y garantes del proceso. Aquí es indispensable hacer una pregunta: ¿Esa condición autoriza a estos países para hacer propuestas -además públicas- sobre el desenvolvimiento del proceso, así estas sean bien intencionadas?  El mecanismo del cese unilateral ha venido robándole al gobierno la retórica de la paz. Son las Farc las que proclaman, en medio de  todo tipo de atrocidades, que ellos son los abanderados del desescalamiento. Ha sido una vieja tesis que Marulanda siempre proclamó. Lo que debe ocurrir es la aceleración de las conversaciones, que es los que el Presidente Santos ha venido reclamando y que es lo que todos debemos apoyar. Las conversaciones van para cinco años. Y si contamos las que se hicieron en los procesos anteriores, tenemos que remontarnos por lo menos a 1982.  Como lo ilustra el caso de El Salvador el cese de fuego bilateral  requiere gran experticio, es muy costoso y necesario si se quiere preservar lo  acordado. Está muy ligado al éxito de un proceso de paz. Es de la esencia y no son pocos los que han fracasado. El de Belisario Betancur fue precedido de una amnistía más que generosa mucho antes del cese del fuego.  Culminar las conversaciones para aplicar el punto tercero es lo que corresponde.    

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