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¿Cómo llegó el sistema político de Estados Unidos a esta deplorable situación?...

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Noviembre 05, 2016 - 12:00 a.m. Por: Fernando Cepeda Ulloa

¿Cómo llegó el sistema político de Estados Unidos a esta deplorable situación? Es el interrogante que se formulan expertos, observadores  y quienes siguen con interés los desarrollos políticos de esa gran Nación. Inédito, impensable, nunca antes, y expresiones similares abundan en escritos y conversaciones  sobre esta campaña electoral. Degradada, dos candidatos impopulares, en un difícil contexto mundial, que requiere iluminado liderazgo.Habría podido ser diferente. Una mujer, por fin, nominada por un partido que desde hace ocho años ocupa la presidencia, dirigida con inteligencia y dignidad por el primer presidente de origen afro. Y un empresario ajeno a las contiendas electorales. Otro ejemplo del dinamismo y la capacidad de adaptarse del sistema político americano. Ambos tienen que superar fuertes desafíos. Trump, el de un grupo fuerte de contendores dentro de su partido, que pronto van quedando tendidos en el campo de la batalla electoral. Y Hillary Clinton quien tiene que competir con una figura novedosa que atrae el voto juvenil e independiente  al proclamar una revolución política, principalmente contra la forma de financiación de las campañas, sus consecuencias y la manera como los billonarios se estaban apoderando del proceso de decisiones en su propio beneficio. Grito que revelaba  la tremenda realidad de un proceso creciente de desigualdad, así en los Estados Unidos como en Inglaterra y otras partes del mundo, resultado de una globalización con beneficios mal repartidos. Y al lado, viejos y nuevos temas que polarizaban de manera inusitada un debate político que raras veces había llegado a extremos tan condenables. Ni siquiera la política exterior, en sus dimensiones más sensibles, se escapó a esta situación. Ya no era “la economía, estúpido”. Tampoco “la política exterior, estúpido”. Al parecer, era el terrorismo ligado a la inmigración, a la situación de una economía estancada para la población blanca sin formación universitaria, etc. Un fundamentalismo que no dejaba espacio para la necesaria controversia, pero que requería un ambiente de serenidad. La sabiduría convencional quedó aplastada cuando el candidato Trump, en contravía, se iba consolidando contra todas las predicciones y hacía gala del lenguaje político más incorrecto. Los intereses legítimos de importantes sectores de la población y de países amigos recibían tratamiento despectivo, por decir lo menos.En búsqueda de interpretaciones quiero traer a cuento tan sólo dos, entre muchísimas que se han divulgado, que revelan la crisis política que vive la Gran Nación Americana que siempre he admirado. Muy creíble entre ellas las voces reiteradas de Francis Fukuyama en la edición de julio-agosto de la revista Foreign Affairs. Reafirma su creencia en la decadencia política que ha llevado a una combinación de factores que se traducen en ‘vetocracia’, en la cual es más fácil impedir acciones gubernamentales que promover aquellas que favorecen el bien común; crisis presupuestales, burocracia ineficiente y ausencia de políticas innovadoras caracterizaban un sistema político desarreglado. El otro texto es el sorprendente libro ‘Armageddon’ cómo Trump puede derrotar a Hillary’, del que fuera reconocido como uno de los mejores asesores de campañas políticas, Dick Morris. Plantea una situación apocalíptica, denigra a Hillary, exalta a Trump y revela, ¡oh sorpresa! la estrategia electoral que podría derrotar a Hillary, la que hemos vivido.Por fortuna, cualquiera que sea el resultado, sabemos de la capacidad de Estados Unidos para reinventarse, innovar y superar las coyunturas más difíciles.

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