Ajustar la reelección

Ajustar la reelección

Junio 14, 2014 - 12:00 a.m. Por: Fernando Cepeda Ulloa

Hace 10 años fue aprobado el Acto Legislativo 02 de 2004 que eliminó la prohibición de la reelección inmediata. El 19 de octubre de 2005 la Corte Constitucional declaró la exequibilidad de esta reforma, con la condición de que fuera por una sola vez. Por eso declaró inconstitucional el segundo intento. Hemos vivido dos procesos de reelección: 2006 (Uribe), 2014 (Santos).Han sido dos experiencias en contextos políticos radicalmente diferentes. El de ahora con alianzas partidistas y sociales inusitadas y en un ambiente enrarecido. El miedo fue un elemento de campaña de lado y lado. Y ahora estamos expuestos a una nueva sensación de peligro y riesgo. La gente se pregunta, ¿y qué va a pasar después de una campaña tan feroz? ¿Cómo serán las relaciones sociales? ¿Cómo será la interacción entre las fuerzas políticas tan brutalmente divididas? ¿Cómo se afectará la gobernabilidad democrática?Pues se va a requerir un esfuerzo muy lúcido para recobrar el espíritu de convivencia y de respeto mutuo que debe presidir la vida política en un sistema democrático. Debe iniciarse el propio domingo 15 de junio. Es hora de evaluar estas dos experiencias de reelección. Es necesario establecer en ambos casos (2006 y 2014) hasta qué punto la ley de garantías ha funcionado, en qué ha sido exagerada, qué tanto ha dificultado la tarea gubernamental, en qué ha fallado, y si ha sido inocua en algunos aspectos. Es urgente averiguar con rigor si los controles que se diseñaron para evitar abusos han funcionado o han sido desbordados (2006, 2010) hasta hacerlos inútiles. Hay voces que proponen eliminar la reelección. Prefiero evaluarla y encontrar los correctivos que sean más eficaces. La reelección es una característica de las democracias más respetables. En países sin una tradición democrática vigorosa, la reelección está asegurada. Colombia tiene una tradición democrática que es innegable. No es un país reeleccionista. Si Santos es reelegido esto queda reafirmado. No fue fácil. La reelección hay que lucharla y hay que ganarla en buena lid.El arte de gobernar se hace cada día más difícil. La experiencia no es una virtud que merezca ser despreciada. En Estados Unidos 19 presidentes se han reelegido, menos de la mitad. Ni el presidente Lyndon Johnson, ni Gerald Ford, ni J. Carter, ni el Presidente Bush (padre) se beneficiaron de la reelección. Sarkozy en Francia, tampoco. Y así podríamos abundar en ejemplos. Otra es la situación en Latinoamérica, en países que no tienen las credenciales democráticas colombianas. Conviene, entonces, una reflexión al respecto y unas recomendaciones para asegurar que la reelección sea una herramienta importante para el buen gobierno por lo que significa como rendición de cuentas ante la ciudadanía y como oportunidad para ésta de continuar o renovar a sus gobernantes. Esas recomendaciones deben estar dirigidas a fortalecer la gobernabilidad democrática, el fortalecimiento de los partidos políticos, tan debilitados, las garantías que tanto reclama, y con razón, la oposición. Y para propiciar un debate electoral tan cívico como lo permita la inevitable confrontación entre los pretendientes a la Presidencia.

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