Actores internacionales

Actores internacionales

Febrero 28, 2015 - 12:00 a.m. Por: Fernando Cepeda Ulloa

Que Obama, que la Sra. Merkel, que el Rey de España, que el Ex Secretario General de la ONU, que el Nobel de Paz Óscar Arias, etc., etc. Sí. Está bien. Es la comunidad internacional que expresa su interés en apoyar el proceso de paz. Y, en consecuencia, contribuir al abultado presupuesto que requerirá el Posconflicto o la Transición. Hay personalidades, ONG, organismos internacionales y países: Cuba, Venezuela, Noruega, Chile. El más significativo de todos es, sin duda, el enviado especial de los Estados Unidos, el diplomático Bernard Aronson. No creo que vaya a jugar papel tan determinante como el que desempeñó uno de los enviados especiales de ese país para contribuir a la paz en Irlanda del Norte. Pero sí será significativo. Muy significativo.La comunidad internacional (y ella no es uniforme ni sus actores se comportan de la misma manera) tiene siempre un interés no disimulado en participar en los procesos de paz. En buscarla, en hacerla, en sostenerla. Algunos están animados por motivos muy nobles y otros no tanto. Hay de todo en la viña del Señor. Quieren ser mediadores o facilitadores o ejercer buenos oficios o acompañar los procesos.Bienvenidos. Es una solidaridad que apreciamos. Con todo, es conveniente aprender las lecciones que ha dejado la experiencia tanto en otros países como en Colombia. Un respetable autor habla de que “algunas ONG, con su manera de actuar, prolongan la guerra cuyas consecuencias buscan mitigar”. “Muchas de ellas que cooperan en olor de santidad enriquecen la logística de la guerra”. (N.Kittrie ‘El futuro de la paz en el Siglo XXI’). Cuando se hizo público el proceso de paz (agosto-septiembre 2012) decidimos con Sandra Borda, directora del Centro de Estudios Internacionales de la Universidad de los Andes, publicar en un libro editado por Ecoe, los documentos que habíamos debatido en un muy discreto taller de trabajo sobre participación de actores internacionales en el proceso de paz en Colombia. El principal interés era el de recoger algunas de las experiencias desafortunadas durante los gobiernos de Andrés Pastrana y Álvaro Uribe, principalmente con referencia a la ONU y a los emisarios que para el Acuerdo Humanitario enviaron Francia y Suiza, en la administración Uribe. Dos experiencias negativas con respecto a las cuales hay registros oficiales que se reproducen, particularmente, en el primer capítulo del libro, elaborado por el autor de esta columna.Bienvenidos los actores internacionales, repito, siempre y cuando el Gobierno coordine eficazmente su acción, fije términos precisos para los diferentes actores y esté monitoreando que no haya desbordamientos ni competencias que vayan en perjuicio de los altos objetivos de un proceso de paz. Debo decir que admiro el papel que jugó el noruego Jan Egeland, enviado especial del Secretario General de la ONU, quien renunció en vísperas del deterioro irremediable del proceso de la administración Pastrana. Dio varios reportajes críticos y publicó un libro en el cual recogió su experiencia. Su colega y sucesor, James Lemoyne, jugó un papel muy controvertido, que el propio Ministro de Relaciones Exteriores de la época criticó abierta y duramente en sus memorias. La semana entrante el Presidente recibirá manifestaciones de apoyo del Gobierno de España y de altísimas personalidades, algunas ya involucradas: expresidentes, exprimeros ministros, exguerrilleros, intelectuales prominentes, etc.

VER COMENTARIOS
Columnistas