37 temas

37 temas

Noviembre 15, 2014 - 12:00 a.m. Por: Fernando Cepeda Ulloa

La carta del expresidente Uribe al exministro Álvaro Leyva es el primer texto crítico que se conoce sobre el proceso de paz. Al leerlo, identifiqué 37 temas que quiero plantear como interrogantes que invitan a una reflexión constructiva.1. ¿Se debe exigir cese de actividades criminales?; 2. ¿Tiene sentido la inmolación inútil de civiles, soldados, policías y hasta de guerrilleros, durante las conversaciones?; 3. ¿Hay un relativo fortalecimiento del terrorismo?; 4. ¿Se ha incrementado la inseguridad y hay expansión del control territorial, urbano y rural?; 5. ¿Hay un sometimiento de los ciudadanos (extorsión, horarios viales, qué se puede sembrar)?; 6. ¿Se desmontaron las redes de solidaridad?; 7. ¿Hay desmotivación de la Fuerza Pública?; 8. ¿Terroristas y Fuerza Pública están igualados jurídica y políticamente?; 9. ¿Se ha preferido el concepto de Guerra al de Seguridad?; 10. ¿Está autorizado el atentado contra el Policía y el Soldado?; 11: ¿Hay ofertas de impunidad?; 12. ¿Hay promesas de elegibilidad política? 13. ¿El modelo de Justicia Transicional es aceptable?; 14. ¿Conviene la impunidad para los guerrilleros rasos y la reducción de penas para los jefes?; 15. ¿Es aceptable el contenido de los borradores sobre los acuerdos preliminares Gobierno-Farc?; 16. ¿Tiene sentido discutir con el terrorismo la agenda nacional?; 17. ¿Está en riesgo la iniciativa privada?; 18. ¿Los borradores de los acuerdos preliminares muestran una actitud permisiva, indulgente, no exigente, omisiva?; 19. ¿Las Farc entregarán sus recursos para la reparación a las víctimas?; 20. ¿La refrendación de los acuerdos será armada?; 21. ¿El referendo o la consulta popular serán objeto de un salto emocional?; 22. ¿Será preferible una Asamblea Constituyente para la refrendación?; 23. ¿El reciente asesinato de dos de los indígenas es un anuncio de que habrá amenaza armada electoral? 24. ¿Qué tan cerca está la firma del acuerdo?; 25. ¿Cuáles son los riesgos de un cese bilateral del fuego?; 26. ¿Es creciente la desmoralización de las Fuerzas Armadas?; 27 ¿Qué pasaría si no se llega a un acuerdo?; 28. ¿Y si se firma y las Farc no cumplen?; 29. ¿Es verdad que no es posible derrotarlas militarmente?; 30. ¿Se están creando grupos de justicia privada?; 31. Y, ¿la pedagogía de paz, es hipócrita y contraproducente?; 32. ¿Se está desconociendo la ética de la democracia y de la vida?; 33. ¿Hay riesgo de que no se logre la no repetición o el respeto a los valores democráticos?; 34. Y, ¿qué es lo que se discute: la doctrina, los crímenes o la condición de narcotraficantes? 35. ¿Todos queremos la paz?; 36. ¿Todos queremos perdón, justicia y verdad?; 37. ¿Todos queremos la iniciativa privada incluyente con función social?Estos interrogantes deberían animar un debate tranquilo, sincero, constructivo, en torno del proceso. Cada día es más evidente que lo mejor sería un auténtico consenso nacional, no sólo sobre la conveniencia de estas conversaciones, sino con respecto al contenido de los acuerdos. El Tiempo, en editorial de noviembre 2, consideraba negativa la confidencialidad. Con todo respeto, mi tesis es contraria. Ha sido la ausencia de respeto a la confidencialidad acordada, la que ha generado resistencias, escepticismo y actitudes más que negativas. La exagerada presencia mediática de los guerrilleros farianos genera en la opinión un predicamento muy fuerte: ¿Qué hay que creer, lo que dicen ellos, o lo que dice el equipo del gobierno?

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