Un modelo que debemos defender

Un modelo que debemos defender

Noviembre 30, 2014 - 12:00 a.m. Por: Esteban Piedrahíta

Hace pocos días, en la sede principal de Coomeva -el grupo más grande del sector salud en el país-, el ministro del ramo, Alejandro Gaviria, afirmó que quizás el logro social más importante de las últimas dos décadas en Colombia era el sistema universal de aseguramiento propiciado por la Ley 100 de 1994. A pesar de las conocidas dificultades que afronta el sistema de salud, a Gaviria le asiste la razón. En múltiples dimensiones lo alcanzado por Colombia en esta materia en los pasados 20 años es excepcional.El logro más importante es la universalización del acceso. Hoy, el 96% de los colombianos están asegurados. Estos niveles de cobertura son de país desarrollado (en EE.UU., que no es propiamente un modelo, solo el 87% de los ciudadanos estaban asegurados en 2013). Hace 20 años, un 45% del gasto total en salud lo asumían los colombianos de su bolsillo; hoy el sistema cubre más del 85%. No es sino preguntarle a una persona del Sisben si sacrificaría su carnet para comprender lo que significa para el bienestar y la economía de las familias tener seguro de salud.El sistema es también un gran constructor de equidad. Más del 50% de los asegurados lo están en forma gratuita, en buena parte gracias a las contribuciones de los ciudadanos más pudientes. Y a diferencia de lo que sucede en países como México, las personas que contribuyen al sistema y los que están subsidiados tienen el mismo plan de beneficios. Además, pueden acudir a las mismas clínicas. En Chile, por ejemplo, es sumamente raro que una persona de escasos recursos sea atendida en los mejores hospitales privados; en Colombia, sucede con frecuencia.Otro resultado extraordinario, aunque no planeado, de nuestro modelo es que ha inducido el surgimiento de los mejores hospitales de América Latina. Según la revista chilena América Economía, del grupo norteamericano Dow Jones, Colombia tiene 16 de las 40 mejores clínicas de la región. ¡El 40%, con solo el 8% de la población latinoamericana! En esa lista ocupan posiciones destacadísimas la Fundación Valle del Lili (#5) y el Centro Médico Imbanaco (#13). Esta circunstancia abre enormes posibilidades de exportación de servicios y generación de empleo para nuestro país.Las mejoras objetivas en la salud de la población colombiana en los últimos 20 años son notables. Así lo demuestra la evolución de dos variables críticas: la mortalidad infantil, que se redujo en un 55% entre 1993 y 2013, y la esperanza de vida, que aumentó de 70 a 75 años en el mismo período. Así mismo, desde la óptica subjetiva, la Encuesta de Calidad de Vida del Dane muestra que en 2013 un 80,1% de los ciudadanos consideraba que su estado de salud era bueno o muy bueno (frente a un 77% en 2008).Es lamentable que el debate se concentre en escándalos de corrupción (inaceptables, por supuesto) que minan la confianza en un sistema mejorable, pero a todas luces bueno. El desafío crucial (como en el mundo entero) es su sostenibilidad financiera en un contexto de envejecimiento de la población, proliferación de nuevos tratamientos y tecnologías (muchos de dudoso costo-beneficio) y una demanda natural, pero aparentemente inagotable, de la gente de querer vivir cada día más y sentirse y lucir cada vez mejor. Si no logramos ponernos de acuerdo sobre como dirimir estas tensiones entre los deseos y las posibilidades de nuestra sociedad, daremos al traste con un sistema universal, eficiente y solidario que ha mejorado las vidas de millones de colombianos.

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