Tres prioridades regionales

Tres prioridades regionales

Enero 21, 2018 - 08:56 a.m. Por: Esteban Piedrahíta

El inicio de un año de elecciones presidenciales es buen momento para aterrizar la discusión sobre cuáles deben ser las prioridades regionales de cara al próximo gobierno. En un país donde una porción desmedida de los recursos y facultades del Estado se concentran a nivel central, y en el que departamentos y municipios deben competir por una bolsa limitada, hacer una priorización juiciosa de proyectos e iniciativas resulta indispensable para desarrollar conversaciones productivas con los candidatos y lograr compromisos en sus planes de gobierno.

La nueva administración deberá encarar de manera urgente reformas de orden nacional en frentes como el de la justicia y las pensiones, y en otros, como la educación y la salud, emprender iniciativas tendientes a mejorar la calidad del servicio. Sin embargo, es fundamental articular prioridades locales y regionales diferenciadas que requieran del concurso del gobierno nacional. Éstas deben ir más allá de proyectos en curso, como las dos concesiones viales hacia Buenaventura o el Plan Jarillón, que por supuesto demandan seguimiento permanente, y de reformas, como la transformación de Emcali y el MIO, el mejoramiento de la educación oficial en Cali y el Valle, y la provisión de servicios públicos de calidad en Buenaventura, que aunque difícilmente viables sin acompañamiento del orden central, son de iniciativa local.

El propósito debe ser escoger unos pocos proyectos, no más de tres, de amplio impacto y alcance, con vocación transformadora y que inviten a soñar. En conjunto con algunos gremios y entidades cívicas hemos pensado que hay tres iniciativas de largo aliento que la región debiera priorizar y que tienen como denominador común la inserción efectiva de nuestro país en la cuenca del Pacífico con miras a generar mejores oportunidades para los colombianos.

La vía para conectar al Valle del Cauca con el Valle del Magdalena y la Orinoquía sin pasar por Bogotá, es el proyecto de infraestructura más ambicioso que está vislumbrando el país, con capacidad de proyectar presencia del Estado e irrigar oportunidades económicas en vastas zonas de la nación que hasta ahora han estado muy fragmentariamente conectadas con la economía moderna. El estudio de factibilidad, que comprende un cruce por túnel ferroviario a baja altura de la Cordillera Central, ya está en curso y debe quedar listo hacia finales de este gobierno. Su construcción no tardará menos de una década, lo cual hace aún más urgente su acometida.

Una nueva concesión del ferrocarril al Pacífico, que incluya una variante entre Cerrito y Yumbo (liberando así la vía férrea en Cali para un proyecto de tren de cercanías) y, eventualmente, un nuevo trazado de cruce de la Cordillera Occidental, es otro pilar para la inserción competitiva del país en la cuenca del Pacífico y para generar empleo y oportunidades en el litoral y el interior.

Finalmente, el Complejo de Actividades Económicas de Buenaventura (Caeb), en etapa avanzada de planeación, es un instrumento valioso para generar empleo y oportunidades allí. De poco sirve a los habitantes de Buenaventura tener puertos de primera línea y conectividad multimodal con el interior del país si la agregación de valor a nivel local sigue siendo mínima. El Caeb dotaría a esa ciudad de infraestructura y servicios de óptima calidad para atraer empresas manufactureras y de servicios. De materializarse estos 3 proyectos, Colombia nunca volverá a dar la espalda al Pacífico.

Sigue en Twitter @estebanpie

VER COMENTARIOS
Columnistas