Sofismas contra el MÍO

Sofismas contra el MÍO

Marzo 23, 2014 - 12:00 a.m. Por: Esteban Piedrahíta

Repugnante espectáculo el protagonizado esta semana en Cali por vándalos criminales azuzados por los dueños y conductores de busetas: destrucción del patrimonio público y privado, ataques armados a ciudadanos y policías, robos a transeúntes, saqueos a tiendas, trastornos a la movilidad y seguridad de todos. Nada justifica este tipo de comportamientos. Resulta indignante que algunos se regodeen en este salvajismo o quieran excusarlo basándose en sofismas y medias verdades, a saber:1. “El MÍO acaba con el transporte público”: Pocos ejemplos más nítidos de “capitalismo salvaje” que el sistema tradicional de propiedad 100% privada: “guerra del centavo”, informalidad laboral, evasión de impuestos, dueños (algunos) de dudosa factura, incumplimiento de estándares ambientales y de seguridad, irrespeto a normas de tránsito, nula o laxa regulación por el Estado, etc. El MÍO no es la “privatización del transporte público”; es la retoma por el Estado de una función pública fundamental. El agente público (Metrocali) gestiona un sistema integral donde agentes privados cumplen ciertas funciones (recaudo, operación de buses), y vela por el cumplimiento de la normatividad y la ley.2. “Con el MÍO quieren imponer un monopolio”: En las ciudades modernas los sistemas de transporte público, como las redes eléctricas y de acueducto, están organizados como monopolio pues es la mejor manera de garantizar coordinación y eficiencia. El MÍO está configurado así, pero no hay monopolio en su propiedad. Los socios del sistema son una empresa pública y cinco privadas. Los cuatro operadores de buses, a su vez, tienen cientos de accionistas que eran propietarios de busetas. A todos ellos se les dio la posibilidad y facilidades para participar como socios en el MÍO y la gran mayoría lo hicieron. 3. “El MÍO atenta contra el derecho al trabajo”: El MÍO genera hoy más de 3.000 empleos formales con salarios superiores al mínimo, reconocimiento de horas extra y seguridad social, entre otros beneficios. El sistema se ha preocupado de contratar, en lo posible, a quienes conducían busetas. Asimismo, ha desarrollado programas de formación en empleabilidad y emprendimiento para conductores, pequeños propietarios y otros colaboradores del viejo sistema. En el precio de compra de las busetas viejas, además, se incorpora un subsidio que resulta en un precio mayor al del mercado. ¿Qué han hecho por su personal las empresas privadas de transporte colectivo (casi todas socias del MÍO)? ¿Les han dado, cuando menos, una liquidación justa?4. “El tren ligero era la solución”: Los sistemas de transporte se deben diseñar a partir de la demanda de movilidad articulada a las restricciones económicas. El hecho de que exista una línea de ferrocarril no significa que necesariamente allí se deba construir una solución de transporte masivo. En el caso de Cali, aparte de lo costosa e inflexible que resulta la operación férrea, la demanda en ese corredor no la justifica, al menos en el corto plazo. Por eso el MÍO priorizó, por ejemplo, la Calle 5ª, la que más personas moviliza en la ciudad. Y por eso la siguiente troncal que planea intervenir es la Simón Bolívar.Son evidentes las limitaciones que aún tiene el MÍO, pero sigue siendo la mejor apuesta que tiene Cali para convertirse en una ciudad moderna, eficiente y amable. Si persiste el paralelismo y la ilegalidad, el sistema nunca podrá garantizar el buen servicio a sus usuarios. De allí el imperativo de concluir cuanto antes su despliegue a toda la ciudad como se determinó democráticamente en 2007.

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