¡Peligro! Hombres (no) trabajando

¡Peligro! Hombres (no) trabajando

Agosto 25, 2013 - 12:00 a.m. Por: Esteban Piedrahíta

El empleo es el irrigador por excelencia de la riqueza que se crea en una economía al conjunto amplio de la población. Indica en qué medida las personas se están insertando eficazmente en el sistema productivo y de qué manera éste está aprovechando en forma efectiva sus talentos y capacidades. Es un termómetro de excepción del dinamismo de la actividad económica, de la salud financiera de los hogares y de la vitalidad de una comunidad. Y, en definitiva, el mejor generador de prosperidad colectiva y equidad en una sociedad. En los últimos cinco años, que han sido de crisis profunda para economías muy importantes en el concierto mundial, nuestro país ha tenido un desempeño decoroso en la creación de empleo. Desde 2008, mientras que la población en edad de trabajar crecía en 2,7 millones, se generaron 3,5 millones de puestos de trabajo. La economía logró absorber el aumento vegetativo de la oferta laboral a la vez que incorporó a la actividad productiva a 800.000 ciudadanos que permanecían desocupados o inactivos. No obstante, la reducción de la informalidad y la mejoría de la calidad del empleo siguen representando enormes retos para nuestro país.A nivel local, el panorama es desalentador. Cali, con un desempleo del 15,2%, tiene el cuarto índice más alto entre las ciudades que evalúa el Dane. En los últimos cinco años, Bogotá, Medellín, Barranquilla y Bucaramanga han creado empleo a una tasa cuatro veces superior a la de Cali. Y las capitales de los cinco departamentos que bordean el Valle están TODAS entre las ciudades con mayor desocupación en el país. El Suroccidente conforma una especie de conglomerado geográfico de bajo empleo muy preocupante.¿Cómo explicar este fenómeno? ¿La revaluación? Seguramente; pero entonces, ¿por qué el resto del país ha seguido generando empleo? ¿Las crisis de España y EE.UU.? Posiblemente; el Valle, con 10% de la población nacional, recibe una cuarta parte de las remesas de colombianos en el exterior, que también pesan mucho en la vecina Pereira. ¿La violencia y el conflicto armado? Probablemente; el Valle tiene la tasa de homicidios más alta del país y Chocó y Cauca son focos de actividad de la guerrilla y las bacrim. Una explicación frecuentemente citada son las migraciones del Pacífico y el sur del país. Esta parece plausible en la medida en que las capitales de más alto desempleo son de departamentos limítrofes (Quibdó 18,2% y Popayán 16,9%). No obstante, una objeción válida a esta hipótesis es que el incremento en la población en Cali desde 2008 ha sido inferior al de Bogotá, Medellín y Barranquilla. Entonces, nuestra ciudad no estaría atrayendo migrantes a la velocidad que suponemos.Con seguridad, la explicación del alto desempleo en Cali, es multifactorial. Por tanto, su solución debe ser integral e involucrar a todos los estamentos relevantes: gobiernos Nacional, Departamental y Local, gremios, empresarios, sindicatos, academia, entre otros. Nuestra ciudad tiene que aprovechar el cuarto de hora de aumento en la confianza ciudadana para lanzar un gran Pacto por el Empleo, con estrategias y derroteros claros a mediano plazo, que convoque a todas las fuerzas productivas y sociales en torno a este objetivo común. Ninguna región del país tiene más que ganar con un acuerdo de paz. Pero es importante que todos, y en especial el Gobierno Nacional, nos demos cuenta que para lograr que ésta sea sostenible y duradera tenemos que conjurar en Cali y el suroccidente el espectro del alto desempleo.

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