La pregunta de los $100 billones

La pregunta de los $100 billones

Abril 19, 2015 - 12:00 a.m. Por: Esteban Piedrahíta

La gran interrogante económica del momento es ¿qué tan profunda será la desaceleración de la economía colombiana a raíz de la caída del precio del petróleo? El Ministro de Hacienda anunció el viernes que el gobierno había reducido su meta de crecimiento del PIB para 2015 del 4,2% a un rango entre 3,5% y 4%. Ya en diciembre la misma se había ajustado desde su nivel original del 4,8%. Esa reducción de un punto porcentual en la expectativa de crecimiento significa cerca de $8 billones de pesos menos en actividad económica en el año. Las declaraciones del Ministro coincidieron con la publicación de los resultados a marzo de la Encuesta de Opinión del Consumidor de Fedesarrollo. De acuerdo con ésta, el Índice de Confianza del Consumidor en las cinco principales ciudades del país bajó de +18,5% (balance entre respuestas positivas y negativas) en marzo de 2014 a +2,3% en marzo de 2015. El punto de quiebre aparentemente sería el mes pasado, pues a febrero el índice estaba en +14%. Los consumidores más pesimistas son los bogotanos (-7,5%) y los más optimistas los barranquilleros (+19,5%) y los caleños (+17,5%), pero en todas las ciudades el índice cayó frente al año y el mes anteriores. Siendo el consumidor colombiano cada día más el motor de la economía, esto podría indicar un quiebre de tendencia preocupante. El determinante fundamental de la capacidad de compra de los colombianos es el empleo. Las últimas cifras disponibles del Dane son las de febrero y en ellas no se refleja aún ninguna afectación en los niveles de ocupación. Por el contrario, el desempleo en el trimestre finalizado en febrero se ubicó en el 9,9%, contra el 10,7% de igual período de 2014, y el número de personas ocupadas aumentó en 350.000. En las principales ciudades, el desempleo bajó en Cali, Bogotá y Barranquilla y aumentó en Bucaramanga y Medellín. Habrá que estar atentos a los datos de marzo a ver si se observa un freno en la rápida reducción de la desocupación que ha sido la constante de los últimos 6 años. Según datos de Andi y Fenalco también divulgados la semana pasada, las ventas de vehículos nuevos, un importante termómetro de la capacidad y disposición de gasto de los hogares, crecieron un 1,2% en los primeros tres meses del año frente al mismo período de 2014. En alguna medida sorprende que el resultado sea positivo, pues la mayoría de los carros que se venden en Colombia son importados y todos tienen componentes del exterior, por lo cual su precio es muy sensible a la devaluación. Sin embargo, podría tratarse en parte de que aún hay inventarios por evacuar adquiridos a tasas de cambio más favorables y los compradores se están anticipando a futuras alzas. Por regiones los resultados son bastante disímiles. Mientras en el Valle las ventas de automóviles aumentaron un 12,7%, en Bogotá cayeron un 6% y en Santander un 6,4%. En Antioquia y Atlántico crecieron un 2,4% y un 3,9% respectivamente.Si bien parecería que ha habido un giro en la confianza de los consumidores colombianos (casi 8 meses después de la caída de los precios del petróleo), los resultados económicos aún no lo reflejan, ni arrojan luces sobre la profundidad y duración de la esperada desaceleración. La clave será la capacidad de respuesta de la economía nacional y las de las regiones a las nuevas condiciones de precio del crudo y tasa de cambio. Una reducción de 1 punto del PIB en el crecimiento anual durante la próxima década le costaría al país más de $100 billones de pesos de hoy.

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