El Zara caleño y los TLC

El Zara caleño y los TLC

Octubre 06, 2013 - 12:00 a.m. Por: Esteban Piedrahíta

En los últimos 25 años, desde La Coruña, España se ha gestado un proceso de creación de valor a la altura de los de las más exitosas empresas globales de alta tecnología. Con base en la innovación, la agilidad en la respuesta a las demandas del mercado y la creación de una eficiente cadena global de suministro, producción y distribución, el grupo confeccionista Inditex, cuya marca bandera es Zara, ha “conquistado el mundo” con 6.100 tiendas en 86 países, una facturación de 16.000 millones de euros y 120.000 empleados. Su fundador, Amancio Ortega, es hoy el tercer hombre más rico del mundo. La empresa que más se parece a Inditex en el contexto nacional y, posiblemente, en el latinoamericano, está asentada en Cali. Con una fórmula que combina creatividad en el diseño, velocidad y eficiencia en la producción, excelencia en la logística y una acertada estrategia de mercadeo, Studio F ha conseguido sextuplicar sus ventas y sus exportaciones, a 200 y 20 millones de dólares, respectivamente, en los últimos 7 años. Hoy, con 160 tiendas en 9 países, incluyendo 33 en México, es la segunda mayor empresa de su rubro en Colombia y, con su ritmo de crecimiento, seguramente pronto será la primera.Studio F ha entendido que en un mercado global no se compite con base en mano de obra barata ni ayudas estatales. La empresa ha sabido aprovechar los tratados de libre comercio con México, Centroamérica y otras naciones vecinas para exportar, así como las reducciones de aranceles en Colombia para importar; ha creado cadenas de suministro regionales y globales; y se ha preocupado más que cualquiera de sus pares colombianas por consolidar una capacidad de diseño propia, diferenciar sus productos y posicionar su marca.Los escépticos sobre el futuro de las confecciones en nuestra región y en el país dirán que “una golondrina no hace verano”. Sin embargo, las cifras más recientes revelan que en el Valle, después de varios años de crisis, esta industria está volviendo a florecer. Y lo está haciendo impulsada, para sorpresa de muchos, por el TLC con los Estados Unidos.En los primeros seis meses de este año, las exportaciones de confeccionistas locales a ese país aumentaron un 69% y los despachos totales al exterior van camino a registrar el mejor resultado desde 2007, año previo a la recesión internacional y el cierre del mercado venezolano. Aunque el aumento de los costos de producción en China y los beneficios del desmonte de la sobretasa a la energía y la reducción de los parafiscales han contribuido a este resultado, los empresarios del sector no dudan en señalar al TLC como el principal motor de la recuperación.Las confecciones colombianas ya estaban cobijadas por las preferencias temporales del Atpdea. Lo que el tratado le brindó al sector fueron reglas estables y permanentes que permiten a los compradores norteamericanos y a los fabricantes locales planificar a largo plazo. Muchos empresarios locales están convencido de que aunque es muy difícil competir en el mercado masivo con países como China y Bangladesh, con la ventaja competitiva que ofrecen los TLC con EE.UU. y la UE si podrán competir eficazmente en mercados de nicho, de volúmenes más pequeños, ciclos cortos y mayor valor agregado. El potencial que ofrecen estos tratados a las industrias exportadoras va más allá de la mera reducción de aranceles y sus impactos, como lo constata este caso, van más allá de los anticipados.

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