Cali, potencia hospitalaria

Cali, potencia hospitalaria

Septiembre 22, 2013 - 12:00 a.m. Por: Esteban Piedrahíta

El sistema de salud colombiano atraviesa momentos de crisis a causa, entre otras cosas, de la falta de reglas claras que diriman las brechas entre las necesidades de los ciudadanos y las posibilidades del estado, la “tutelitis” y un sistema judicial inexperto, garantista y manipulable, y la corrupción, tanto pública como privada. Cuando, en poco tiempo, el acceso a los servicios crece vertiginosamente y el gasto por habitante en salud se triplica, algunas “dolencias del crecimiento” son ineludibles. Sin embargo, el énfasis estatal en la cobertura, sin duda loable, ha sido en ocasiones a expensas de la calidad y el control.No obstante, el sistema de salud colombiano ha logrado importantes resultados más allá de la “cuasi-universalización”. En expectativa de vida, mortalidad infantil y materna, y prevalencia de múltiples enfermedades, el progreso ha sido notable. Algo igualmente clave ha sido la creación y fortalecimiento de capacidades que ha permitido la expansión del sector. La excelencia de los médicos y de muchos de los hospitales de nuestro país no es solo la mayor razón para ser optimistas sobre el futuro del sistema, sino una oportunidad económica incomparable.La revista América Economía de Chile, propiedad de Dow Jones, publicó esta semana el ranking de los mejores hospitales de América Latina. En esa clasificación, Colombia barre a países mucho más grandes, como Brasil y México, y ricos, como Argentina y Chile. De los 45 mejores hospitales de la región, ¡18 son colombianos! Dos de Cali, la Fundación Valle del Lili (catalogada como la mejor del país y la cuarta de Latinoamérica) y la Clínica de Imbanaco, aparecen entre las 15 mejores. Solo Sao Paulo, con veinte millones de habitantes y un ingreso per cápita el doble del caleño, tiene más hospitales tan bien ubicados.Estos resultados son significativos no solo porque hablan de la calidad de los servicios de salud disponibles para los colombianos (a diferencia de países como Chile, aquí personas de muy pocos recursos pueden acceder a los mejores hospitales bajo el régimen subsidiado), sino por las enormes posibilidades de generación de riqueza y empleo que suponen. El sector salud es, por lejos, el mayor de la economía mundial y uno de los que más rápido crece. Solo el gasto en salud de los EE. UU. (US$3 billones (con doce ceros) rebasa el valor del consumo mundial de petróleo. En ese país, el sector emplea doce millones de personas.A medida que la población mundial, y sobre todo la de los países ricos, envejece y demanda más y mejores servicios de salud, crece la necesidad de reducir sus costos y al tiempo la oportunidad para Cali y Colombia de atender ese gigantesco mercado. Las formas de atenderlo son varias, incluyendo el turismo de salud, la tele-medicina (Ej. análisis de radiografías a distancia) e incluso las comunidades de retiro para jubilados que buscan acceso a servicios de calidad y económicos.Cali debe atacar este mercado de frente como ya lo hace, con éxito, el sub-sector de la medicina estética. Ya Medellín tiene un clúster de salud en proceso de consolidación que el año pasado atendió 5.000 extranjeros (40% más que en 2011) y facturó 27 millones de dólares (70% más). Pero en este inmenso mercado, que apenas se comienza a internacionalizar, hay campo para todos. Como primer paso, la Cámara de Comercio va a liderar el levantamiento de un inventario de la oferta médica y odontológica de Cali y la región que sirva como línea de base para un estrategia público-privada que ayude a aprovechar esta inigualable oportunidad.

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