Cali a contracorriente

Octubre 04, 2015 - 12:00 a.m. Por: Esteban Piedrahíta

El miércoles pasado el Dane reveló los datos de empleo de agosto. A nivel nacional, la tasa de desempleo aumentó ligeramente de 8,9 % en 2014 a 9,1% en 2015. Si bien el incremento interanual es leve, la desocupación también subió frente al registro de julio (8,8%), quebrando la tendencia de los 8 años anteriores en que la desocupación siempre caía (y significativamente) entre julio y agosto. Cabe preguntarse, entonces, si el mercado laboral colombiano, hasta ahora tan robusto, está finalmente comenzando a reflejar la desaceleración que viene mostrando la economía desde fines de 2014. Con ese trasfondo, sorprenden los resultados de empleo para Cali (que incluyen a Yumbo). Entre el trimestre junio-agosto de 2014 y el mismo período de 2015, el desempleo en la ciudad se redujo del 13,2 % al 10,8 % —una reducción del 18% en tan solo un año— ubicándose en su nivel más bajo desde que el Dane implementó la nueva metodología de medición en 2001. Hace un año, la tasa de desempleo de Cali estaba 3,2 puntos porcentuales por encima del promedio de las 13 principales ciudades del país y 4,1 puntos porcentuales por encima del promedio nacional. Ahora las brechas son de 1,3 y 2,1 puntos porcentuales, respectivamente.Las cifras indican que en el último año, mientras que la población en edad de trabajar en Cali crecía un 1,4%, el número de personas ocupadas aumentó en un 7%. Con 80.000 nuevos ocupados, la ciudad aportó el 17% del crecimiento en el empleo a nivel nacional en los últimos doce meses. Si se revisan los datos de otras grandes ciudades del país, se observa que aunque en Barranquilla también hubo un crecimiento notable en el mismo lapso, en Bogotá y Bucaramanga disminuyó el número de personas ocupadas y en Medellín aumentó por debajo del crecimiento poblacional. Se puede argumentar que la metodología del Dane, como en otros países en vías de desarrollo, no es lo suficientemente rigurosa, pues incluye como ocupados a quienes llevan a cabo actividades informales y a quienes se emplean por tiempo parcial. Lo que no se puede discutir es la buena tendencia. Además, los datos demuestran que no solo la cantidad sino la calidad del empleo en Cali está mejorando. En los últimos seis años, la tasa de informalidad, que mide el porcentaje del total de trabajadores que está en esa condición, ha bajado del 56 al 46,6%, la mayor reducción entre las 5 principales capitales.Resulta asombroso que en momentos en que la economía nacional se desinfla Cali registre el mayor crecimiento en empleo en la última década. Una explicación a este comportamiento a contracorriente (o contracíclico, como dicen los economistas) es que a nuestra estructura económica la devaluación tiende a favorecerla. No es extraño que el empleo en la industria, un sector muy golpeado por la competencia externa con dólar bajo, haya aumentado un 5,1 % en Cali en el último año (+11.000 ocupados). Sí es inesperado que el sector comercio, que se afecta por el impacto de la caída del peso sobre el poder adquisitivo, muestre un crecimiento en el empleo del 16,6 % en los últimos doce meses (+57.000 ocupados). Pero aquí nuestra región cuenta con un gran factor compensatorio que son los ingresos por remesas, los cuales han aumentado más de un 50 % por la devaluación y que también ayudan a impulsar la construcción (+13.000 ocupados). Después de perdernos la ‘fiesta’ del auge minero-energético, los vientos parecen estar soplando a nuestro favor.

VER COMENTARIOS
Columnistas
Publicidad