Vergüenza nacional

Vergüenza nacional

Enero 21, 2018 - 11:35 p.m. Por: Ernesto De Lima

En primer lugar debo decir que nunca antes en la historia reciente de Colombia se habían realizado los grandes avances en la infraestructura vial, portuaria y aeroportuaria del país como los logrados en el gobierno del presidente Juan Manuel Santos. En los últimos seis años se han multiplicado por diez las vías de doble calzada y se han modernizado casi todos los puertos y aeropuertos del país.

Lastimosamente la actual vía entre Popayán y Pasto es motivo de vergüenza para los colombianos, sobre todo cuando la comparamos con las magníficas autopistas existentes en Ecuador. La actual carretera fue construida hace más de 80 años a raíz de la guerra con el Perú, con el objetivo de llegar hasta la frontera sur del país, pero pasando por todas las poblaciones existentes en la zona y no buscando el trayecto más corto y geológicamente más estable.

Aunque a partir de 1975 se realizaron importantes cambios en el anterior carreteable, ampliándolo para acomodar el número y tipo de vehículos que existían en ese entonces y posteriormente la vía se asfaltó. De todos modos esta resulta inadecuada para el tránsito de los grandes tracto camiones y el gran número de vehículos de pasajeros que por allí circulan diariamente, pues es muy estrecha y plagada de curvas y fallas geológicas, que no tiene ni las características ni las condiciones para ser parte de la denominada carretera Panamericana.

Si existiera una vía de doble calzada como la que está planeada desde hace varios años por el cañón de los ríos Timbío y Quilcacé, los 247 kilómetros existentes entre Popayán y Pasto se podrían recorrer en tres o máximo cuatro horas y no en cinco o seis, como ocurre actualmente para los vehículos livianos y un 50% más para los de carga. Además, ello permitiría incrementar el intercambio comercial con Ecuador que actualmente bordea los dos mil millones de dólares al año, con importante saldo favorable para Colombia, así como el ingreso de turistas provenientes de los países del sur, que hoy en día es significativo según lo atestiguan los comerciantes y dueños de hoteles de la zona de frontera. Además, como bien lo dice el exvicepresidente Germán Vargas Lleras, no tiene objeto conectar mediante autopistas modernas tanto a Cali con Popayán como a Pasto con Rumichaca, si no se hace lo mismo en el tramo intermedio entre Popayán y Pasto.

Aunque desde hace varios años el gobierno tenía planeado contratar esa carretera dentro de su plan maestro de obras, el desplome de los precios del petróleo obligó a la postergación de ese importante proyecto: Pero, extrañamente, ahora que el precio de los hidrocarburos ha venido repuntando no he escuchado a ninguno de los congresistas caucanos y nariñenses, ni tampoco a los gobernadores de esos departamentos, clamando para que comience esa magna obra, así sea por tramos.

Es un claro contraste con lo que ocurre en Antioquia, en donde su dirigencia política y empresarial se unen para presentar proyectos de infraestructura claves para mejorar la conectividad de esa región con el resto del país y por eso una porción significativa de las llamadas vías de 4G se están realizando en ese Departamento.

Bien harían los parlamentarios caucanos y nariñenses en emular a sus pares antioqueños, para lograr que ese importante proyecto se convierta en la realidad que se necesita para sus regiones y para Colombia.

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